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Sebastián Campanario - No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo", decía Groucho Marx. La Argentina tiene hoy la misma sensación ambivalente con respecto a su movimiento de cuenta corriente: integra el club de países que "producen" dólares en 2009, un grupo muy selecto habida cuenta de la crisis internacional, al cual también pertenecen China y Brasil. La contracara: el superávit comercial que produce las divisas está sirviendo para "pagar" la fuga de capitales (las reservas del BCRA están estancadas) y la inversión se está resintiendo fuerte por el freno a las importaciones de bienes de capital: caerá al 18% del PBI este año, contra un 23% en años anteriores, marca Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad.
El economista también distribuyó esta semana un estudio que calcula que la fuga de capitales en julio fue de 1.500 millones de dólares. El dato es menor al del mes anterior (US$ 2.700 millones de salida), signado por la incertidumbre de las elecciones, pero es igualmente elevado.
Con la caída financiera de los últimos meses, dos tercios de los países del globo hicieron fuertes ajustes en sus balanzas comerciales. En los estados Unidos fue del 51%, en Rusia del 60%, en Chile del 46% y en España del 49%. La destrucción de comercio exterior fue generalizada en el
mundo desarrollado y emergente.
En el otro extremo, Brasil tuvo un saldo positivo del 24%, China del 16% y la Argentina el récord del 63%: para este año se prevé un superávit comercial de 15.000 millones de dólares, cuando en diciembre del año pasado muchos analistas vaticinaban un "superávit cero" para 2009 en materia de intercambio de bienes y servicios.
"Fue, por lejos, el mayor error en los pronósticos económicos de los últimos meses", marca Victoria Giarrizzo, directora del CERX. "El país no puede aprovechar este excepcional ingreso de fondos por la fuga de capitales, que ya fue reconocido como un problema grave por el Gobierno a partir de la decisión de comenzar a poner más controles a la
compra de dólares".
Maximiliano Castillo, ex gerente de Análisis Macroeconómico del BCRA y actual director ejecutivo de la consultora ACM, opina que fue una buena señal que en el segundo trimestre del año la fuga se estabilizara con relación a los primeros tres meses del año, teniendo en cuenta que hubo ruido político por las elecciones. "Ver cómo evoluciona esta variable en los próximos meses será clave", explica el economista recibido en la UBA.
Un reciente informe semanal de la consultora M&S también está dedicado a este tema. "En la actual transición, la salida de capitales será permanente, no hay incentivos ni económicos ni políticos para que la gente y las empresas no ahorren en dólares", explican.
En lo que va del año, la salida de capitales ya habría llegado a 12.500 millones de dólares, según las estimaciones del equipo de economistas del Banco Ciudad.