La prudencia que ganó a los inversores a la espera de datos que repercutirán directamente en la valorización de casi todos los activos financieros (el nivel de tasas de referencia que comunique la Fed y el de inflación que reconozca aquí el Indec) hizo retraer las operaciones y tiró hacia abajo los precios en casi todos los mercados del mundo. En el caso argentino, la baja fue generalizada porque a la incidencia de ambos factores la plaza debió sumar el desencanto despertado por algunos balances y el ruido provocado por el reabierto conflicto entre la administración Kirchner y las empresas del sector eléctrico, en el marco de la ola de protestas que levantó el brusco ajuste en las tarifas. El aumento fue dispuesto por el Gobierno en procura de reducir el nivel de subsidios que paga, ahora que los números no le sonríen. La jornada terminó con una baja del 1,88% en el índice Merval (provocada por el reajuste de precios que tuvieron los papeles vinculados con el petróleo dada la caída del 1,6% en el valor del crudo), desvalorizaciones de hasta 4% en algunos títulos de la deuda y un derrape del 3,04% en el Merval Argentina, representativo del riesgo privado local puro. Toma de utilidades Parte de la baja de este indicador hay que adjudicársela sólo a su suba previa. Después de todo, el Merval Argentina acumulaba casi un mes de ganancias, por lo que vale catalogarla como una toma de ganancias. Pero también conviene tener presente que los inversores se apuraron a tomar utilidades una vez que confirmaron que algunos balances no trajeron los resultados esperados. Había pasado anteayer con el Grupo Galicia y ayer con el de la fabricante de equipos de aire acondicionado para automotores Mirgor. El mercado esperaba utilidades, pero la empresa informó una pérdida trimestral de $ 4,9 millones que hizo derrumbar 6,57 por ciento el precio de esa acción. Entre las acciones líderes que más bajaron también se ubicaron las del Grupo Galicia (-5,4%), Siderar (-4,3%) y Petrobras Energía (-4,1%), pero también perdieron entre 3 y 4% los papeles del Banco Macro, Pampa, Edenor y Transener, entre otros. En el caso de estos últimos, se trata de firmas salpicadas por el conflicto reabierto con las tarifas. Por caso, ayer Metrogas aprovechó la presentación de resultados para advertir que su situación se deteriora por la dilación por parte del Gobierno "del cumplimiento de las obligaciones que emergen de la licencia de concesión del servicio. Javier Blanco
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