Por NOELIA BARRAL GRIGERA - La Cámara de Diputados le dio media sanción, al filo de la medianoche, al pedido de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de prorrogar por un año la delegación de facultades legislativas para que el Ejecutivo pueda disponer, entre otras medidas, de retenciones a las exportaciones. El oficialismo se garantizó el quórum para la sesión y la aprobación del texto con la ayuda de sus habituales aliados y de bloques de centroizquierda que acompañaron el proyecto con disidencias parciales. La jornada comenzó a las 10 de la mañana, en la comisión de Asuntos Constitucionales, donde se definieron los cambios que el oficialismo aceptaría al proyecto. Cayeron allí tres artículos completos que proponían que el Congreso validase sin revisar todas las normas dictadas haciendo uso de las facultades delegadas desde 2006 a la fecha. Se incluyó, en cambio, la especificación de que sólo la Presidenta o el jefe de Gabinete podrán hacer uso de las facultades delegadas en nombre del Ejecutivo hasta agosto de 2010. Tres meses antes, la comisión bicameral contemplada en el texto deberá entregar un informe detallado sobre las 1.900 leyes sancionadas por el Ejecutivo para que el Congreso actúe sobre ellas. Así, el kirchnerismo se garantizó al mediodía el apoyo de bloques de centroizquierda que, al firmar el dictamen de mayoría impulsado por el oficialismo, aseguraron que habría 129 diputados sentados en el recinto para iniciar la sesión, tres horas más tarde. En el medio, el oficialismo malició una estrategia para evitar que el tarifazo se colase en el debate: pasó a cuarto intermedio la sesión ordinaria convocada para ayer e inmediatamente pidió una sesión especial para tratar en exclusiva la prórroga a las facultades. Ese encuentro comenzó a las 15:15 con 131 legisladores sentados y sin la posibilidad de introducir otras cuestiones en el temario. Veintidós aliados de bloques provinciales, ex radicales K y parte de la centroizquierda habilitaron el debate. Los discursos y las barras, desde las galerías, condimentaron la sesión. Los productores agropecuarios abucheaban a los oficialistas y aplaudían a los opositores. Un piso más abajo, militantes del Movimiento Evita intentaban callar a los ruralistas. El presidente de la Cámara, Eduardo Fellner, debió pedir silencio reiteradamente. La ex kirchnerista de Encuentro Popular y Social Vilma Ibarra centró la atención con su discurso. Anticipó que su bloque apoyaría el proyecto oficialista, planteando la disidencia parcial en cuanto al plazo de la prórroga. “No nos gustan muchísimos actos de prepotencia de este gobierno, pero no vamos a arrinconar la gobernabilidad a manos de corporaciones”, enfatizó. En cambio, Claudio Lozano adelantó que ni él ni los 7 legisladores de Solidaridad e Igualdad acompañarían al kirchnerismo. “La propuesta fue mejorada, pero igual es incompleta”, apuntó. La Coalición Cívica, el PRO y la UCR rechazaron de plano la iniciativa. El jefe de los radicales, Oscar Aguad, consideró “un error votar esta delegación legislativa”; mientras que la cívica Patricia Bullrich reclamó que “el Congreso Nacional tenga sus facultades legislativas y el Poder Ejecutivo sus facultades administrativas”. Agustín Rossi, jefe de la bancada oficialista, cerró el debate con un discurso fuerte. Aseguró que su bloque votaba a favor porque no iba a dejar al Gobierno sin superávit fiscal primario, para no sumergir al país en hiperendeudamiento o en una crisis como la de 2001. Y en implícita referencia a los planteos de los ruralistas, también dijo que no estaban dispuestos a permitir que los recursos del Estado fuesen despedazados. Con 136 votos a favor y 100 en contra, los diputados K dijeron “misión cumplida
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