Por JULIÁN GUARINO - En el itinerario (intrincado, equívoco, confuso, embrollado) que marca la pretensión de Hacienda de realizar su canje de bonos –para postergar los vencimientos de deuda de aquí hasta el final del mandato de Cristina Fernández, en diciembre 2011– existen algunos blancos que todavía dan que especular y que, con el correr de las jornadas, ya hay quienes han comenzado a completar.
En los principales think tanks financieros de la city, no han dormido en varios días (y noches) para poder elaborar estrategias que permitan al “inversor promedio” (o lo que ha quedado de él) a transitar el intrincado camino del canje, una vía que luce pavimentada de sorpresas y parece no ahorrarle buenas intenciones al potencial tomador (del canje). Claro que hasta no se confirmen las versiones, el insomnio persistirá.
Según trascendió, el canje abarcará tanto bonos en pesos (indexados por la inflación oficial) como títulos en dólares, siempre que tengan pagos significativos en el corto plazo. Ahora bien, en la primera línea para entrar en la operación, los condenados al trueque serían el Boden 2008 y 2011, Bocon Pre 8 y Pro 11, y Bogar 18, entre otros títulos en pesos.
En la salita de espera, deberán aguardar el Boden 2012 y 2013, y el Bonar V, todos bonos emitidos en dólares. En este sentido, los analistas señalan que la demora de los bonos en dólares constituye una oportunidad.
La mater especularis
La estrategia que dictan en los pasillos de la city diseñada para el inversor minorista es posicionarse en aquellos títulos cortos en dólares que todavía cotizan a precios atractivos, independientemente de que el canje tenga lugar en los próximos días/meses/años/décadas. Para Paula Premrou, directora de Portfolio Personal, la recomendación tiene color verde esperanza. “Estamos convencidos que hay todavía potencial en la parte corta de la curva en dólares”, señaló. Al acercar la lupa, en el listín figura, en primer lugar, el Boden 2012, un título en dólares que vence en agosto de ese año y que ostenta un precio de $ 277, lo que explica una Tasa Interna de Retorno (TIR) que, como se mueven en forma inversa, ostenta casi 19%.
Según las cuentas, éste es el título que debería tomar Amado Boudou para medir el momento oportuno de lanzar su canje de bonos en dólares. En rigor, todavía le restaría esperar los potenciales efectos positivos que un canje de bonos en pesos que elevaría el precio de sus pares en dólares y, por lo tanto, bajaría el rendimiento abaratando las nuevas emisiones.
Pero no todo es Boden. El Bonar V y el Boden 2015, son dos títulos que también se adaptan a la estrategia de “aprovecho ahora que el lobo no está porque cuando venga...”.
Desde Research For Traders (RFT) señalan que de todas formas habrá que estar atento a los principales escollos. En este punto, la trilogía Indec-Holdouts-Club de París promete una saga de capítulos que todavía regalarán no poca volatilidad a las cotizaciones en el mercado de renta fija.
A la vez, confían su voto en un futuro canje de los títulos en dólares: “no tendría ningún sentido salir a canjear sólo los títulos en pesos, ya que el grueso de los vencimientos operará en activos nominados en dólares”, señalaron. En línea con lo manifestado también hacen fuerza y “empujan” el Boden 2012 al canje: es el título que más dolores de cabeza puede traer al Gobierno en el corto plazo y si bien no es el único, incluirlo en el canje despejaría buena parte de los vencimientos que tendrán lugar en los próximos dos años y que le darán mayor tranquilidad a los inversores argentinos que tienen expectativa puesta en el mercado de renta fija”.
A despertarse.
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