Por LEANDRO GABIN - La hiperliquidez que el sistema financiero venía canalizando a través de pases pasivos (préstamos de cortísimo plazo al Banco Central) está en franco declive. Si bien los bancos aún no direccionaron esos recursos al crédito (que tanto por falencias de la oferta como por la demanda, crece poco), las sucesivas bajas de tasas que impartió el BCRA –a principios de julio y recientemente en agosto– tuvieron cierto efecto disuasivo. Esto, además, se sumó a la mayor tranquilidad que hubo en el contexto financiero luego del período electoral.
En concreto, el stock neto de pases (pasivos menos activos) se ubica en $ 10.500 millones en promedio para lo que va de agosto, monto similar a lo visto en julio. Esto representa una caída de $ 3.000 millones en el stock en comparación con junio (el mes electoral que inquietó al mercado), y de alrededor de $ 5.000 millones contra el pico de mayo.
En el BCRA, por caso, leen este resultado como algo positivo y en línea con lo buscado por la baja de tasas que comenzaron a darse el mes pasado. De hecho, creen que con la reducción de la semana pasada (en otros 50 puntos básicos), desincentivaría aún más a las entidades a estacionar liquidez en las arcas del Central (algo que se verá con el tiempo).
Pero lo cierto es que el sistema de pases sólo está pensado para canalizar la liquidez diaria. O sea, las entidades, al cierre del día, ven con cuánta plata de más cierran la caja y ese excedente momentáneo es utilizado para concretar operaciones de pases. “No creo que esto cambie demasiado la dinámica. Si bien hubo picos en momentos más críticos (los meses pasados), no es transferible el dinero que se usaba para esa operación a otros instrumentos”, decían desde una entidad.
Estrategia
Para el Central, la estrategia no sólo es quitarle atractivo a esta operación (que le insume pagar una tasa de interés) sino administrar sus pasivos (los pases, como las Lebac y Nobac, son obligaciones a futuro del Central). En este caso, la suposición de la autoridad monetaria es que al haber menos apetito por los pases, parte de esa liquidez puede trasladarse a las emisiones que semanalmente efectúa.
El primer antecedente fue la licitación del martes pasado de Lebac y Nobac (el día después de la más reciente la baja de tasas en pases). En la misma, se buscaban $ 400 millones y las propuestas del mercado alcanzaron los $ 2.554 millones (seis veces más), de los cuales finalmente se adjudicaron $ 1.773 millones.
A la vez, el Central también licitó opciones de acceso a pases activos a tasa prefijada. El objetivo de este instrumento es asegurarle a las entidades la posibilidad de acceder, en caso de ser necesario, a pases activos en pesos morigerando así los riesgos de iliquidez y tasa de interés.
En la última subasta, a fines de la semana pasada, las entidades presentaron ofertas de compra de la opción de acceso a un pase activo dentro de los próximos 365 días a una tasa prefijada de 13,3750%. Las ofertas ascendieron a $ 60 millones de los cuales el BCRA decidió adjudicar $ 40 millones a una prima del 0,75%. |