Los dólares de Australia y Nueva Zelanda, apoyados en los precios de las materias primas, también ganaban a medida que el petróleo llegaba a su récord del 2009, reviviendo el apetito de los inversores por el riesgo.
Sin embargo, las operaciones seguían tranquilas, pues muchos inversores continuaban en sus vacaciones del verano boreal.
Los analistas decían que el mercado estaba a la expectativa de los datos de ventas de casas usadas de Estados Unidos y de un discurso del presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, sobre las lecciones de la crisis financiera, ambos previstos para las 10.00 hora del Este de Estados Unidos (1400 GMT).
Un incremento en la actividad del sector servicios y las manufacturas de la zona euro que impulsó a un índice compuesto al punto que separa la contracción de la expansión, también favorecía al euro a su récord en un mes contra la libra esterlina, alentando además a las acciones europeas al máximo en nueve meses y medio.
"La tesis de aquellos que buscan un dólar más fuerte ha sido que la reactivación estadounidense superaría a la de la zona euro", dijo Ray Farris, estratega cambiario de Credit Suisse en Londres.
Pero sostuvo que los datos "muestran que el área del euro se recupera en línea con Estados Unidos, y hacen extremadamente difícil argumentar que pueda haber una divergencia significativa en los diferenciales de tasas de interés".
El euro se cotizaba con alza de 0,6 por ciento a 1,4333 dólares EUR= tras llegar a 1,4343, máximo nivel desde el 7 de agosto.
El dólar disminuía a un nuevo mínimo en un mes contra el yen y perdía 0,5 por ciento a 93,70 unidades de Japón JPY=.