Por DOLORES AYERRA - Las previsiones para el tipo de cambio en el corto plazo anticipan quietud y estabilidad. La semana pasada el titular del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, se encargó de dejarlo claro: en la cumbre de los exportadores sentenció que combatirá a capa y espada cualquier fluctuación abrupta del dólar. Leáse, la política que seguirá ejerciendo será la que hasta ahora le dio buenos resultados al ente. Por lo pronto, el esquema de “flotación administrada” continúa.
Pero, amén de las estrategias que utilice el organismo monetario, la realidad revela que los negocios en el mercado cambiario están congelados. Las operaciones genuinas hace tiempo brillan por su ausencia, como efecto de la caída en la actividad económica: tanto exportaciones como importaciones –aunque estas últimas en una proporción notablemente mayor– se desplomaron. Lo que muestra que tanto oferta como demanda de divisas provenientes de estas actividades también se redujeron.
Sumado a esto, las pocas operaciones especulativas que quedaban, para desgracia de operadores pero algo de alivio para el Central, se corrieron hacia otros activos en los últimos días. El flujo del dinero dio un salto hacia los títulos públicos y algunas acciones como las del sector bancario. Y es que la versión de un canje que dio vueltas durante dos semanas, oficializada el viernes último por el flamante ministro de Economía, Amado Boudou, sedujo a los inversores que demandaron pesos para volcarse en los bonos nominados en esa moneda. Movimiento que restó la única presión que quedaba sobre el dólar y se espera que la tendencia continúe en la semana.
La mar estaba serena
La calma ya se había instalado. Sumado a ciertas restricciones oficiales que frenaron las operaciones de compra de divisas, las expectativas de devaluación post elecciones legislativas mermaron. El último dato de fuga de capitales –como se denomina a la formación de activos en moneda extranjera– retrocedió en u$s 1.000 millones y en julio salieron u$s 1.500 millones. Si bien es un valor alto todavía, de a poco la tendencia al alza se va revirtiendo e incluso se espera que el próximo dato muestre una cifra algo menor.
Así, en lo que va del mes el dólar mayorista sólo escaló un 0,5%, mientras que en las pantallas de la city el billete avanzó apenas 2 centavos, muy alejado de las variaciones que en un tiempo no muy lejano supo mostrar el tipo de cambio. Este contexto apuntala condiciones propicias para que el BCRA alimente sus arcas. Sin embargo, en el mercado apuntan que lo hará de manera moderada para no disparar el precio. Por otra parte, otro dato que ayuda y revela una menor expectativa de devaluación son las tasas que arrojan los contratos en el mercado de dólar futuro. “Las tasas implícitas de los NDFs que cotizan en Nueva York presentaron una dinámica bajista durante el último mes. Mientras que el promedio de 2008 fue de 18%, ahora muestran un 0,5% (NDF-ROFEX) para el contrato a 30 días, por caso”, explicó Javier Marcus, gerente de desarrollo del Rofex.
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