Se vive una dicotomía extraña en los mercados. Con inversores que dudan entre refugiarse nuevamente (hasta tener idea del ímpetu que tendrá la salida de la crisis) o seguir asumiendo riesgos, apostando a que el camino de la recuperación esté allanado y sin obstáculos. Esta situación quedó a la vista ayer, cuando la cotización del oro mantuvo su tendencia alcista en una jornada en la que Wall Street recuperó parte del optimismo extraviado tras toparse con informes de ventas minoristas mejores de lo esperado, como los reportados por las cadenas GAP y Cost Co Wholesale. Este dato, no menor para la economía de EE.UU., pareció fortalecer entre algunos inversores la creencia de que la recuperación está en marcha, supuesto que estuvo detrás del día positivo que tuvieron los índices de Nueva York (subió 0,69% el Dow Jones; 0,85% el S&P 500 y 0,82% el Nasdaq), que cortaron así un ciclo de cuatro bajas consecutivas. Para que este clima se consolide, el mercado deberá encontrarse hoy con un positivo reporte sobre la situación del empleo en esa economía, ya que se estima que el número de puestos de trabajo destruidos bajará de 247.000 a 225.000. Lo extraño fue que la brisa optimista que sopló en Wall Street no hizo mermar la demanda de oro. Su cotización avanzó otro 1,66% ayer (cerró a US$ 994,70, con lo que marcó un nuevo máximo en el año) por la sostenida presión de la demanda en una jornada muy positiva para todos los metales pero nuevamente negativa para el petróleo (retrocedió otro 0,7% y perforó los US$ 68) y la soja (perdió 2,9% y suma casi 20% en tres semanas). Con todo, la onza no logró mantenerse en los US$ 997, su tope del día, pero no deja de asombrar que se haya acercado más a su máximo histórico de US$ 1002,95 alcanzado el 14 de marzo de 2008. En el plano local, la Bolsa cerró neutra (el Merval ganó el 0,05% y, en su versión "criolla", avanzó el 0,25%) en otra jornada chata de negocios con acciones en la que lo más destacado pasó por la fortaleza que siguen mostrando los bancos (y que se ratificaría hoy cuando se confirme que el Banco Central los autorizó a repartir -al fin- los dividendos comprometidos oportunamente) y el derrape de los papeles del Grupo Clarín (-7,4%) en una jornada en la que comenzó el debate parlamentario del proyecto de nueva ley de radiodifusión y se conoció, además, que el Comfer objetó la fusión de CableVisión y Multicanal. Pero lo mejor volvió a pasar por los bonos, ahora que los inversores comienzan a aceptar que los canjes en marcha mejorarán la capacidad de repago a corto y mediano plazo, y que el Ministerio de Economía cumplió con el compromiso que había asumido extraoficialmente de llevarlos adelante de manera "amigable", al menos en los términos propuestos para el intercambio al validar paridades de mercado. Por eso, no fue casual que el Boden 2014 (título clave de la fase II) se hubiera negociado con una mejora del 3,9% tras conocerse las relaciones de canje por el nuevo bono-pagaré 2015 por emitirse. -7,4% Cayeron los papeles de Clarín el día en que comenzó a discutirse la ley de medios y el grupo recibió otro embate del Comfer. Javier Blanco
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