Por JULIÁN GUARINO - Dicen que la necesidad tiene cara de... cheque. En agosto, este mercado acusó nuevo record de negocios. Fueron $ 90 millones para el mes, lo que arroja un promedio diario de casi $ 5 millones. Más datos: el monto acumulado para todo el año se ubica en $ 557 millones, un 23% superior al operado en el mismo período del año 2008. Otro dato más: el segmento de cheques avalados alcanza su máxima participación histórica: 97,5% sobre el total de operaciones.
Tanto interés por los cheques tiene una lectura: para las empresas, en especial para las pequeñas y medianas, el costo de financiarse en este mercado –siempre que estén avaladas por una Sociedad de Garantía Recíproca– resulta de menor cuantía, si se lo compara con el costo que hoy deberían asumir en cualquier entidad bancaria. Esto, sumado a una importante proyección de las SGR en la escala del negocio, que se encargan de evaluar el riesgo de la emisión y garantizan los cheques, ha ayudado a los empresarios a conseguir recursos más baratos y a mayor plazo en momentos donde hay quienes apuestan a una pronta recuperación de la economía y necesitan capital.
Cuestión de no ir más allá
En rigor, para los analistas, se trata de cortoplacismo en su máxima expresión: las empresas se financian con cheques cuyo plazo promedio ronda los 120 días. “Muchas prefieren esto a emitir obligaciones negociables, que implica mayores plazos donde lógicamente crece la incertidumbre”, señaló uno de los operadores que más negocios reúne en esta plaza.
Del otro lado, existe una ávida demanda en estos instrumentos. En los últimos meses, y debido a las escasas alternativas de inversión, numerosos Fondos Comunes de Inversión (FCI) han reorientado su objetivo de inversión y se han posicionado en este mercado, lo que ha traído efectos positivos para los que buscaron fondeo en esta plaza. A los Fondos tradicionales se han sumado dos FCI Pyme y, muy pronto, otros 4 fondos especializados en empresas pymes esperan la autorización de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para comenzar a operar, entre los que se encuentra la gente de Compass, Cohen y Schroder, todos ellos ultimando los detalles para salir al mercado a ofrecer estos productos financieros.
“El mercado de cheques diferidos se consolida como uno de los principales mercados de deuda de corto plazo pese a que la tasa de retorno para los inversores marca una nueva caída”, señalaron en Compañía Inversora Bursátil (CIBSA).
Precisamente, uno de los principales efectos secundarios a la fuerte demanda registrada de cheques fue una caída progresiva y continua en las tasas que se les descuentan a las empresas. En agosto, y por noveno mes consecutivo, la tasa promedio descendió un escalón hasta 14,7%, el mínimo nivel desde abril de 2008.
En relación al mes anterior, la reducción de tasas promedio alcanza a los dos segmentos de cheques: pasa de 16,4% a 14,7% en el caso de los avalados y del 25,4% al 20,78% en el caso de los patrocinados. A un año, el interés está en el 19%. “Lentamente, a medida que se acomodaban las expectativas sobre tasa y tipo de cambio, el mercado fue ganando mayores plazos de operaciones, y luego de los mínimos alcanzados en la primera parte, en agosto recompuso posiciones y alcanzó su promedio histórico”, señalaron en el think tank de CIBSA. La mayor participación de los inversores institucionales tuvo, a la vez, otros efectos: el monto promedio por cheque operado registró un importante incremento. Mientras que para el resto del año se ubicó en niveles de $25.000, en agosto aumentó un 50% hasta niveles de $37.000.
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