Por IGNACIO OLIVERA DOLL - No es el “refugio” de siempre ni tampoco, esta vez, una peligrosa burbuja. Es la inversión que hoy nunca falta en las exposiciones de los grandes gurúes del mercado, en cualquier parte del mundo, y que puede tentar más que las acciones, los bonos, los dólares y los euros. El oro superó esta semana los u$s 1.000 la onza, por primera vez en 18 meses, y se afianzó con más fuerza en ese camino alcista que le fue trazado desde hace meses. “Hoy hay buenos motivos para entrar”, entusiasma el analista de InvertirOnline, Alejandro Bianchi. “El oro va a seguir hot por algunos meses más. Está testeando la resistencia, los máximos históricos, y con ganas de quebrarlos al alza”, agregó. Ayer, los futuros de oro para entrega en diciembre cedieron 30 centavos, a u$s 996,8 la onza, tras tocar un máximo de u$s 1009,70 en la jornada anterior; y el oro al contado XAU subió de u$s 991,15 a a u$s 995,35. “Como el estatus del dólar como reserva mundial se cuestiona cada vez más, posiblemente el dólar caiga más en los próximos meses y se produzca mayor diversificación hacia el oro”, opinó, por caso, el director gerente de GoldCore, en Dublin, Mark O’Byrne. Y auguró al metal una suba a u$s 1.200 este año.
Hay, según Bianchi, al menos tres buenas razones para sucumbir a la tentación: una demanda de oro de China que promete incrementarse, en un esquema de recuperación global; una buena cobertura que suele dar el oro contra la inflación, y que históricamente superó la de las acciones y los bonos; y una fuerte expectativa de devaluación del dólar que pocos discuten, y que hará aumentar la cotización internacional del metal (mucho más, claro, respecto del peso).
Desde la periferia y el aislamiento bursátil, los argentinos también pueden sacar tajada de estos ambiciosos movimientos que está mostrando el oro. La opción más simple, pero no por eso la más redituable, es la compra de oro físico, en lingotes o monedas, en las casas de cambio y algunos bancos del país. El problema: que suele mostrar un spread cercano al 5% entre el precio de compra y el de venta, que obliga a pensar en horizontes de inversión más largos. “La demanda aumentó mucho hace un año y medio; pero en estos momentos se nota un poco más por las expectativas de suba a nivel internacional; fundamentalmente en lingotes de pequeña denominación”, contó el analista de Puente, Carlos Lizer. En los mostradores de su compañía suelen vender 5 gramos a u$s 180, y hasta 100 gramos a u$s 3.600 ($ 13.900). Pero, también, monedas tradicionales: un Mexicano de oro, por ejemplo, a $ 5.300; un Argentino de oro, de $ 1.060 a $ 1.750, según el año de acuñación; y un Napoleón suizo o francés, a $ 850.
Una segunda opción para invertir en oro son los ETF’s (certificados que replican una cartera de activos o índices), que operan en mercados estandarizados y puede ser comprados como si fueran una acción. El más conocido es el GLD; otros: el DBP (DB Precious Metals Fund), del Deutsche Bank, que incluye a la plata y otros futuros; y el GDX, que invierte en empresas mineras de oro. “El mínimo sugerido para entrar en estos es de u$s 5.000, y tienen un costo de entrada del 1%; con lo cual, el spread entre compra y venta es menor que en el oro físico”, agregó Lizer.
La tercera alternativa, algo más accesible, aparece menos recomendada por los operadores: las acciones de empresas que se dedican a la producción y explotación del commodity, como Barrick Gold, Newmont Mining Corporate y Seabridge Gold.
“El tema es que las acciones no se comportan con una correlación tan grande respecto del movimiento del oro, por más que pertenezcan a una minera. Y son peor cobertura contra la inflación que el oro mismo”, advirtió Bianchi.
Por último, los contratos a futuro son considerados una buena opción, pero que aparece demasiado sofisticada para los inversores minoristas. Para poder realizar el negocio es preciso tener abierta una cuenta en Estados Unidos, y dejar depositada una garantía de entre el 15% y el 20% de la operación. “Es una operatoria totalmente diferente; para más entendidos”, aconsejó Lizer. |