La siesta local del dólar fue el germen. La repetición de su precio casi sin variantes a lo largo de más de un mes permitió reacomodar las variables y, a tono con ellas, las estrategias de inversión. "Una evolución del tipo de cambio estable y más previsible facilita las decisiones de inversión y reduce la pérdida de valor de tenencias en moneda nacional", advertía hace una semana un informe de la consultora EconViews. Con la renacida calma cambiaria, las tasas de interés comenzaron a bajar y, a la vez, a reducirse el exceso de liquidez. Y con el canje aliviando el calendario de vencimientos de la deuda pública de corto y mediano plazo, los planetas se terminaron de alinear en los últimos días. Los resultados de este reacomodamientos quedaron a la vista ayer, cuando el proceso de reacomodamiento se aceleró, como lo demostró el "derrumbe" de la cotización mayorista del dólar en la plaza local (cayó 1,2 centavos, de 3,8540 a 3,8420 pesos), en una jornada en la que los operadores se sorprendieron por la abstinencia compradora del BCRA, que hasta ahora había impuesto un dique a esa baja) y una explosión en la demanda de bonos en pesos hizo trepar hasta 11,5% los precios de estos títulos, como en el caso del Discount en pesos, en el Mercado Abierto Electrónico (MAE). Entre los que mejor reaccionaron se encuentran los bonos en pesos indexados, dato que parece confirmar que el índice de inflación difundido el viernes (0,8% en agosto) fue más cercano a lo que los inversores consideran la variación real, lo que comienza a devolverle valor a este castigado grupo de instrumentos. Lo más positivo es que el resto de las especies no le fue en zaga, lo que indica que, aunque aún con cuentagotas, los activos argentinos volvieron a ocupar un lugar en la cartera de algunos fondos de inversión internacionales y provocó que la tasa de riesgo argentino perfore los 800 puntos por primera vez en un año (quedó en 785), tras haber coqueteado -en lo peor de la crisis global- con los 2000 puntos. Los beneficios incluso se derramaron sobre la plaza accionaria local, pese a que el petróleo cerró en negativo (-0,62%) y eso podía haber puesto al índice Merval (la principal referencia de precios de la Bolsa porteña) bajo presión. Sin embargo, no fue así. Tanto Tenaris ( 1,6%) como Petrobras Brasil ( 0,47%) mejoraron sus cotizaciones, lo que le posibilitó al Merval terminar 1,04% arriba (en 1920,06 puntos, a sólo 4% del nivel de 2000), pese a que el monto negociado en acciones locales fue bajo (apenas $ 43,5 millones). Lo mejor del mercado pasó por Central Costanera ( 4,1%), Grupo Galicia ( 3,9%) y Carboclor ( 3,65%), y lo peor, por Polledo (-2,6%), Socotherm Américas (-2,8%) y Central Puerto (-2,6%). El comentario fue el cierre del período preferente de suscripción de acciones de Aluar. La compañía reunió US$ 279,2 millones al colocar entre inversores privados 338.978.053 papeles, del total general de 425 millones de títulos previstos, a US$ 0,73 cada uno en una operación de la que se mantuvo al margen la Anses. 45,3%
Javier Blanco
- De ganancia le da la medición anual al Banco Macro. El papel estaba a $ 6,09 el 18/9/08, cuando colapsó Lehman, y cerró a $ 8,85 ayer.
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