Por:
Gustavo Bazzan - Los inversores que durante los últimos meses buscaron cobertura negociando contratos de dólar a futuro están sufriendo un pequeño dolor de cabeza. En lo que va de setiembre, el valor proyectado del dólar para el último día de diciembre de 2009 cayó siete centavos y perforó el piso de los $ 4, para cerrar, ayer, en $ 3,93. Esto supone que los que pactaron comprar el dólar a 4 pesos a fin de año están perdiendo plata.
En términos de tasas de interés, la cobertura en dólares tiene ahora un costo equivalente a una tasa del 9% anual, cuando dos semanas atrás esa tasa era del 15%.
Es un costado si se quiere "inesperado" del fuerte cambio de expectativas, que en las últimas semanas provocó una disminución en la salida de capitales, una caída de la demanda de dólares y, consecuencia de ello, fuertes apuestas a inversiones en pesos, como las acciones y los títulos públicos, que vienen subiendo con fuerza a pesar de la pausa, lógica, que se registró el día de ayer.
Javier Marcus, gerente de desarrollo de Rofex (uno de los mercados que operan contratos a futuro del dólar, el otro es el MAE) explicó que, en realidad, los operadores de este mercado van rearmando su cartera de cobertura día a día, para achicar el riesgo de pérdidas. "El contrato a futuro es una cobertura en dólares, un seguro que está dispuesto a pagar el que al mismo tiempo invierte en pesos, por caso, en títulos públicos. Lo que se está viendo es que la ganancia tan fuerte de los bonos en pesos compensa largamente la pérdida por los contratos a futuro.
Un ganador claro en este escenario es el Banco Central, principal operador del mercado. El Central recogerá a fin de mes las utilidades por los contratos que pactó a cifras más altas.
Además, con el freno de la fuga el Central también está recuperando, levemente, buena parte de las reservas que tuvo que cederle al Tesoro para pagar el cupón del Boden 2012, a principios de agosto.
Este nuevo escenario financiero está impactando en los bancos. Para el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel, "los pesos que antes se iban a dólares y que ahora quedan en el sistema financiero están sosteniendo la liquidez de los bancos y bajando las tasas de interés, al menos mientras los créditos no despeguen".w