La prolongación del movimiento de cambio de monedas en las carteras de los inversores más sofisticados impulsó nuevamente ayer el precio de los bonos de la deuda argentina, a la vez que le permitió al Banco Central (BCRA) mantenerse en la plaza cambiaria del lado comprador, una tarea que le era común hasta comienzos de 2008, pero que, desde entonces, sólo logró sostener esporádicamente. El comportamiento de la plaza sirvió para mostrar que se prolongaba el círculo virtuoso de la "primavera financiera", que le permite al país bajar su tasa de riesgo (estaba en 1900 puntos en marzo, cerró a 731 ayer) y remonetizar su economía (al comprar dólares, el BCRA libera pesos al mercado), algo que, de sostenerse, mejora las perspectivas de la economía para la última parte del año. Las cotizaciones de los títulos públicos avanzaron un 2,4% promedio ayer en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) -la plaza extrabursátil controlada por los bancos-, mientras que el rebote llegó al 1,8% en el caso de las especies negociadas en la Bolsa porteña, entre las que volvieron a descollar los cupones vinculados con el crecimiento de la economía, que ganaron del 3 al 6%, según la moneda, consolidándose como el instrumento de moda del mercado. El atractivo de los cupones, emitidos por la Argentina como endulzante para que los acreedores aceptaran los términos de la oferta de canje en 2005, es que a fin de año pagarán US$ 1600 millones entre sus tenedores, habida cuenta del crecimiento del 7% que la estadística oficial le reconoce a la economía local en 2008 (las privadas coinciden en señalar que ese número fue "inflado", al subestimarse la inflación). La sostenida demanda, aunque muy lejos del nivel que alcanzara hace dos años (antes de que la economía resultara corroída por los conflictos y por el cambio de escenario internacional), impulsó mejoras del 1% en el Discount y el Par en pesos y posibilitó un salto del 4,3% en el precio del Bogar 2018, un título que desde marzo duplica su ritmo de amortización mensual.
El efecto en el dólar El pasaje de monedas y las más sostenidas liquidaciones de los exportadores provocaron un desbalance en la plaza cambiaria a favor de la oferta de dólares, que no se refleja en su verdadera dimensión en los precios por la acción compradora del BCRA. Ayer la entidad monetaria se alzó con entre 80 y 100 millones de dólares, con lo que logró que las cotizaciones a nivel minorista terminaran invariables ($ 3,81 comprador y 3,85 vendedor) en casas de cambio y bancos céntricos, aunque no logró impedir un deslizamiento a nivel mayorista, que le hizo perder al billete en ese segmento de negocios tres milésimas de peso (quedó a $ 3,836 vendedor). El cambio de tendencia de la plaza cambiaria también se refleja en las operaciones pactadas a futuro. Las operaciones por liquidarse a fin del presente mes se pactaron a $ 3,8430; las que vencen a fin de año, a $ 3,9340, y las que tienen como horizonte octubre de 2010 se hicieron a un precio de $ 4,26, valor que supone la menor tasa implícita (el 10,2%) de futuros a largo plazo de un año a esta parte.
Otra señal de normalización financiera El Banco Central (BCRA) redujo ayer en otros 25 puntos básicos las tasas de pases pasivos y activos de corto plazo, es decir, el precio que le paga y cobra a los bancos por la liquidez. La tercera rebaja en dos meses y medio, a diferencia de las anteriores, no fue de medio punto. El pase pasivo a un día se pacta desde ayer al 9,25% y a una semana al 9,75% anual; mientras que por el activo (lo que presta) cobrará el 11,25% a un día; el 11,75%, a 7, y el 14,25%, a 60 días. "Esta nueva reducción procura impulsar la eficiencia en la utilización de la liquidez por parte de las entidades financieras, a fin de canalizar recursos hacia las actividades productivas", explicó el BCRA, en un comunicado, en el que ratificó además que los pases activos a tasa variable se seguirían pactando a Badlar 2 puntos. |