Por Javier Blanco - La marcada desaceleración que registró la actividad económica en la primera parte del año (caída, según las mediciones privadas; amesetamiento, según el Indec) provocó un fuerte deterioro en la cobranza de los préstamos al consumo, aunque la situación dista de llegar a los niveles de la crisis de 2001/2002. Según un estudio presentado ayer, la situación se mantuvo bajo control por el menor deterioro del mercado laboral y la rápida reacción que mostraron los financiadores, que, entre otras acciones, "direccionaron recursos comerciales al control de la mora e incrementaron requisitos y condiciones para los nuevos desembolsos, mostrando que algo aprendimos de las anteriores crisis", ponderó Guillermo Barbero, uno de los analistas a cargo de la 3» encuesta nacional sobre financiación al consumo, cuyos resultados presentó ayer la consultora Deloitte. El estudio detectó que el 38% de las firmas encuestadas (bancos, financieras, cajas de crédito, cooperativas, mutuales, tarjetas no bancarias y cadenas comerciales) tienen más del 5% de sus carteras de crédito afectadas por un atraso promedio mayor a 180 días en los pagos, mientras que el año pasado sólo el 18% registraba problemas similares. Asimismo, la incobrabilidad superior a 15%, que el año pasado sólo afectaba al 2% de las carteras, ahora alcanza al 6%, tres veces más. La encuesta incluyó a 79 firmas que administran un stock de $ 24.500 millones en créditos al consumo (48% del total) y cuentan con 13,5 millones de clientes. Detectó también un "alargamiento en los plazos de cobranza, que se hace más notable entre las compañías no bancarias especializadas y es bastante menor entre los bancos", explicó ayer Marcos Bazán, otro de los encargados del estudio. Los mayores problemas en la cobranza provocaron un redireccionamiento en la oferta de créditos a los sectores altos y medios-altos de la sociedad, en detrimento de los segmentos más bajos (C2,C3, D y E, según las categorías del marketing), que habían tenido un papel importante en el boom de consumo registrado entre 2005 y 2008. "Esa retracción se hace más notable en los bancos y financieras, mientras que las cadenas ahora se focalizan más en segmentos medios y medios bajos y, en lo posible, con ingresos en blanco", señalaron, antes de reconocer que los sectores de menores ingresos "vuelven a estar desatendidos". En este sentido, abogaron por un cambio en la normativa que permita a los bancos hacer previsiones basadas en su propia performance de cobranzas, en vez de tener estándares generales como los que hoy los obligan a caucionar un 50% del monto dado si hay mora mayor a 180 días, "cuando en créditos a segmentos bajos la historia muestra que la gente paga su deuda apenas supera sus problemas", indicó Miguel Arrigoni, director de Deloitte. |