La dirigencia bursátil recogió el guante que dejó caer la presidenta Cristina Kirchner en su última visita a la Bolsa de Comercio porteña, el mes pasado, y planea acercarle próximamente una propuesta para que las excepciones al encaje financiero, en vigor desde 2005, pero más difícil de eludir desde el control más estricto a las operaciones cambiarias que incluyen transferencias de títulos valores ("contado con liqui", en la jerga financiera), dejen de ser discrecionales y pasen a estar regladas por alguna norma.
De esta manera, responderán a la defensa pública que la mandataria hizo aquella noche de ese instrumento para evitar el ingreso de capitales especulativos y a la invitación pública que les hizo para que colaborasen en "el diseño de una política que permita el ingreso de capitales con fines productivos y no especulativos", la que se tradujo en privado a un más lacónico, pero demostrativo "sean creativos".
El anticipo lo dio el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi, en un almuerzo que dio ayer para celebrar su reciente designación al frente de la Federación Iberoamericana de Bolsas (Fiab), organismo en cuya mesa directiva también se desempeña como secretaria Elvira Schamann, otra dirigente local.
La normativa actual obliga a quienes ingresen divisas en el país para inversiones financieras a constituir un depósito bancario (no remunerado) por el 30% del monto ingresado durante un año. Su vigencia provocó que el mercado local de capitales pasara a ser considerado desde marzo "fronterizo" en lugar de "emergente", lo que emparenta a la plaza local con las africanas.
Las excepciones al encaje sólo responden a autorizaciones gestionadas ante las autoridades, lo que deja lugar a discrecionalidades. "Apenas estamos trabajando en eso, pero la idea es que se genere una regla automática y, por lo mismo, transparente", adelantó ayer Gabbi. |