IGNACIO OLIVERA DOLL - La deuda con el Club de París, que hoy negocia el Gobierno en Nueva York, se incrementó en unos u$s 1.000 millones sólo por el efecto de intereses y punitorios desde la última promesa de pago que hizo Cristina, el año pasado, y que se esfumó tras los primeros temblores financieros. Un boletín interno del Ministerio de Economía, al que tuvo acceso El Cronista y que formó parte de la agenda de reunión del Presupuesto 2010, el 14 de agosto pasado, estimó el monto adeudado por el Estado en unos u$s 7.700 millones hasta el 30 de junio de este año.
Así, la cifra que transparentó Cristina ante los industriales locales, en el fallido anuncio del 2 de septiembre de 2008 (u$s 6.706 millones), se habría incrementado en un 15% por los intereses devengados (los compensatorios) y los punitorios que deben aplicarse por la mora sobre los atrasos a restructurar. Consultados por este diario, en la oficina de prensa del ministerio de Economía prefirieron no precisar datos al respecto.
En esa reunión del 14 de agosto, en la que se trató el financiamiento del año próximo, se consideró que la deuda base con el Club de París es de u$s 5.210 millones. Pero que, sumados los compensatorios de u$s 2.163 millones y los punitorios de u$s 330 millones, el saldo asciende a u$s 7.703 millones.
Además, se revelaron otras cifras hasta el momento no precisadas: que deberán desembolsarse u$s 1.350 millones a organismos internacionales el año próximo; que los programas de asistencia financiera a las Provincias (los llamados “PAF”) ascenderían al menos a u$s 8.299 millones, y que los vencimientos de las letras intra-sector público (que el Gobierno puede refinanciar fácilmente) llegarán a u$s 10.000 millones.
El costo de haber esperado un año para cancelar la deuda podría ser considerarse bastante mayor, incluso, si se tomara en cuenta el monto que estimaban en la entidad acreedora en los días siguientes al anuncio de la Presidenta: unos u$s 7.900 millones, ó -lo mismo- u$s 1.200 millones más que los reconocidos en el discurso presidencial.
que quedó Tapada entre aplausos, durante aquél Día de la Industria del año pasado, Cristina definió a esta deuda como “una de las más genuinas” que tenía el Gobierno, porque había sido contraída para “destinarla a la prefinanciación de exportaciones”. Tiene un interés de 40 puntos básicos adicionales sobre la tasa Libor (la de Gran Bretaña, que a un año era ayer de 1,27%), y su amortización es semestral, al 5%, desde 2010.
En diálogo con El Cronista, la tres calificadoras de riesgo en el país coincidieron al advertir que, hoy, el pago resulta aún más inalcanzable por el panorama económico del país. “La situación de la actividad económica aparece más débil que la que se tenía en el momento del anuncio, pero en cambio es similar en cuanto a la falta de acceso a los mercados”, advirtió a este diario, días atrás, el analista soberano de Standard & Poor’s, Sebastián Briozo. El diagnóstico fue prácticamente idéntico al esbozado por sus pares Erich Arispe, de Fitch Ratings, y Gabriel Torres, de Moody’s.
La Argentina tiene hoy una nota de “B3” para la agencia Moody’s, que la ubica sólo unos escalones por encima del default. Ayer, casualmente, esta misma agencia fue la última entre sus competidoras en resolver elevar la calificación de la deuda brasileña al menor escalón en el status de “grado de inversión”: de Ba1 a Baa3, y dejándole una perspectiva positiva.
|