“Comprar con el rumor, vender con la noticia”. Ese es uno de los lemas más conocidos (y aplicados) en los mercados. En otra muestra de que esta vieja máxima del mundillo financiero sigue más viva que nunca, los inversores escucharon música para sus oídos cuando Ben Bernanke –el titular de la Reserva Federal de Estados Unidos– dijo que “la economía se está recuperando”, pero decidieron tomar ganancias. “Antes de la decisión de la Fed, los mercados estaban inquietos ya que los commodities comenzaron a registrar una toma de ganancias, impulsados principalmente por un inesperado aumento de las reservas de crudo, que llevaron a que el precio del barril volviera a quebrar los u$s 70. Sin embargo, no se registraban caídas importantes ante la expectativa de que la Fed dijera que la economía está mejorando. Eso sucedió, pero al parecer no fue suficiente”, consideró Leandro Verrier, portfolio manager de Bull Market Brokers. El saldo dejó al Dow Jones en terreno negativo (-0,83%), algo que arrastró al mercado local también influenciado por la caída de 3,90% del petróleo. El Merval perdió 1,67% (pero se mantuvo por encima de los 2.000 puntos), mientras que los bonos argentinos derraparon hasta 3%.
La clave de la rueda fue el comunicado de la Fed que se publicó después de los días de reunión que finalizaron ayer. El dato frío, o sea la tasa de interés de corto plazo, se mantuvo en el rango de entre cero y 0,25% (igual que a partir de diciembre del 2008). Esto estaba descontado por los inversores. Lo interesante era conocer la percepción de Bernanke & Cía. acerca de la salud económica. “La información recibida desde el encuentro del Comité Federal de Mercado Abierto de agosto sugiere que la actividad económica ha repuntado tras una severa caída”, dijo el banco central de EE.UU.. Y agregó que reduciría gradualmente el ritmo de sus compras de deuda vinculada a hipotecas a fin de promover una transición limpia en los mercados, pero reiteró que dejaría abiertas sus posibilidades de actuar. “El Comité continuará evaluando el momento y las cantidades generales de sus compras de valores a la luz de la evolución del panorama económico”, dijo. “En otras palabras, no quieren que se acelere la inflación en un contexto en que la economía se recuperó fuerte a una severa caída, con fuertes mejoras en los mercados y en el sector inmobiliario. Según la Fed, el consumo se está estabilizando, aunque permanece amenazado por la pérdida de empleos y la caída de los precios de los inmuebles, que motivó una merma de ingresos personales en un contexto de poco crédito”, interpretó Verrier.
La Fed estuvo inundando al mercado de dólares para que la economía se revitalice. De hecho, compró u$s 300.000 millones en bonos del Tesoro del Gobierno a largo plazo y u$s 1,45 billones en deuda vinculada a hipotecas, en un esfuerzo por mantener bajas las tasas de los préstamos. Bernanke optó en agosto por limitar las compras de bonos del Tesoro hasta fines de octubre y se esperaba que decidiera un retiro gradual de sus compras de deuda hipotecaria, que originalmente terminarían a fines de año.
“En el corto plazo podríamos tener presiones vendedoras que nos permitan retomar posiciones con precios más baratos. Obviamente los mercados se van a regir de las informaciones que vayan llegando por lo que la expectativa sobre los resultados de los balances (de empresas estadounidenses) y el PBI del tercer trimestre son cruciales”, vaticinó el analista de Bull Market. |