Por Javier Blanco - Aunque el foco estará puesto en "volver a los mercados para reabrir ventanillas de financiamiento externo para el sector privado y tratar, por esa vía, de mejorar la tasa de inversión en la economía", el Gobierno no descarta concretar el año próximo nuevas operaciones de administración de pasivos (canjes). El objetivo es "reducir las obligaciones de pago de corto plazo", reconoció ayer el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados. El funcionario se presentó en el contexto de las audiencias explicativas de las previsiones que plantea el proyecto de presupuesto 2010 y procuró destacar que la situación de deuda de la Argentina "es muy holgada, tranquila y manejable" de cara al futuro, razón por la que sostuvo que, pese a la fuerte recuperación de los últimos meses, los precios de los títulos que se negocian en el mercado aún son bajos y "no reflejan esta realidad". Lorenzino explicó que, a junio pasado, el total de la deuda regularizada alcanzaba los US$ 140.634 millones, y "se redujo en US$ 6000 millones en la primera parte del año por cancelaciones y canjes". Este pasivo está 46% nominado en moneda nacional (pesos o pesos con CER), con un perfil de vencimientos que concentra apenas el 29% de las obligaciones en menos de 3 años y cuyo tenedor es, en el 41% del total del stock, el "propio Estado", mientras que sólo el "36% corresponde a tenedores privados" [otro 14% está en cabeza de organismos internacionales y el 9% restante son pasivos provinciales, pero con garantía nacional]. Explicó que la idea es repetir en 2010 las estrategias de financiamiento aplicadas en los últimos años, aunque agregando la posibilidad concreta de volver a los mercados. Al respecto, y aunque no mencionó cifras porque el programa financiero está aún en elaboración, dijo que los pagos se cubrirán "con superávit, ingresos de organismos de crédito, con nuevas colocaciones de deuda entre agencias públicas y otras operaciones de administración de pasivos", momento en que mencionó la posibilidad de recurrir a ellas para reducir las necesidades que plantea "cada amortización del Boden 2012", el mayor pago de deuda que, de 2002 a la fecha, enfrenta el Estado. Al referirse al plan de reinsersión en los mercados, Lorenzino enfatizó la necesidad de arribar a un acuerdo con el Club de París porque de él depende "la reapertura de muchas líneas de crédito muy útiles para las empresas locales, algo que buscamos". La mención surgió luego de que el diputado Juan Vega (Coalición Cívica) le preguntara si se buscará un acuerdo con ese club de acreedores y los bonistas que no entraron en el canje, tras advertirle que ambos presupuestos obligarían a reconocer "otros US$ 36.000 millones de deuda". Lorenzino dijo que están "trabajando con ambos sectores", pero consideró que la cifra en discusión es menor, sin dar precisiones. También se excusó de responder si la autorización para emitir deuda que el proyecto plantea para el Ministerio de Infraestructura (que conduce Julio De Vido) busca validar que el prestamista de ellas sea la Anses. |