No hablaron sobre la Argentina ni se refirieron a las seguidilla de declaraciones públicas del ministro Amado Boudou sobre la intención de regresar a los mercados financieros. Tampoco fue una acción coordinada. Simplemente, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se refirieron a las acciones que deberán afrontar los países que quieran participar del nuevo escenario político, económico y financiero que define el G-20.
En el primer caso, se trata de someterse a las revisiones de rutina de la economía, en los términos establecidos en el Artículo IV. El BM fue más allá, y la vicepresidenta para Latinoamérica y el Caribe, Pamela Cox, sugirió que los países latinoamericanos deberán eliminar subsidios para bajar el gasto público. Tampoco hizo nombres, pero destacó que “América Latina gasta entre 10% y 15% en subvenciones” de distinto tipo, por lo que sugirió que será mejor “si estos países dejan de subvencionar” de manera de reducir el gasto.
El FMI ratificó que la auditoría del Artículo IV es el principal instrumento de supervisión bilateral y la supervisión es la actividad núcleo del organismo. El FMI confirmó su papel de auditor al anunciar cambios en la revisión de la “‘Declaración de Prioridades de Supervisión”, para adaptarlas a los nuevos requerimientos de la economía mundial, luego de la crisis financiera y en función del nuevo rol que le asignó el G-20.
La Declaración fue aprobada hace un año pero el FMI decidió introducir cambios a partir de las modificaciones en el ambiente económico internacional en el último año
Las prioridades iniciales se focalizaron en resolver la aguda crisis que afectaba a los mercados, el fortalecimiento del sistema financiero y en los ajustes a los agudos cambios en los precios internacionales
Los cambios, van en línea con las decisiones adoptadas por el G-20 y el nuevo rol que le han asignado al FMI, no anulan esos objetivos pero apuntan a permitir una salida ordenada a las políticas de intervención aplicadas durante la crisis para asegurar la recuperación de la economía.
Al mismo tiempo, busca “apoyar a los sistemas económicos y financieros cuando lo necesiten y salvaguardar el ambiente de futuras maniobras políticas”, según reflejó la agencia DyN.
Las otras prioridades son “el fortalecimiento del sistema financiero y promover un rebalanceo de recursos de la demanda global, mediante políticas macroeconómicas y estructurales para alcanzar un crecimiento sostenido”
El FMI ratificó que “la supervisión es una actividad núcleo del organismo y abarca desde el monitoreo de las economías nacionales, regionales y globales para asegurar si las políticas son consistentes con los intereses de los propios países, hasta los intereses de la comunidad internacional”
En Miami, durante la Conferencia de las Américas, Cox, advirtió que los gobiernos de América latina “deberán pedir prestado entre 350 y 400 mil millones de dólares” para enfrentar los efectos de la crisis mundial, al tiempo que sugirió “eliminar subsidios para bajar el gasto público”. Cox sostuvo que “sólo Colombia, Brasil y Perú tienen el dinero para afrontar medidas anticíclicas”.
Cox consideró que “el crecimiento se ha reducido de 4 por ciento, en 2008, a 2,5 por ciento negativo en 2009, y esperamos que se recupere alrededor de 3 por ciento para el próximo año”. Sin embargo, tras describir que “la mitad del crecimiento entre 2002 y 2008 se debe a precios sólidos de productos básicos”, evaluó que “el camino de la recuperación puede ser más breve en América Latina”.
En el mismo encuentro, el economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, enfatizó que “lo peor ha pasado‘ y ubicó en el primer lote de los países ‘que se están recuperando‘ rápidamente a “Argentina, Brasil y Chile”, y “por supuesto, en esto Brasil es más dinámico”.
“Excepto México, Latinoamérica no va a tener una contracción importante”, sostuvo.
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