Una película que se creía devaluada y sólo rodada en algunas ocasiones, volvió con fuerza a la cartelera argentina. Los piquetes se repiten día a día y comienzan a generalizarse otra vez como método de protesta. Ayer no fueron sólo expresiones de solidaridad por el conflicto de la ex Terrabusi: los accesos a la ciudad estuvieron bloqueados por militantes de Barrio de Pie y por una protesta gremial contra una empresa gráfica. Y las promesas de nuevos cortes van creciendo.
Pero no es sólo la reedición de los cortes de calles como mecanismo regular lo que está preocupando ahora a nivel dirigencial sino el grado de conflictividad en general y especialmente gremial, como lo dejó ver ayer el titular de la Unión Industrial, Héctor Méndez. Empresarios y analistas ven el nuevo escenario como recrudecimiento del enfrentamiento de las cúpulas sindicales y sus bases, y una pulseada dentro de organizaciones piqueteras afines al kirchnerismo por los recursos prometidos por el Gobierno.
La duda que empezó a circular ayer entre algunos legisladores de la oposición es si Kirchner (Néstor) tiene ahora capacidad de control sobre esos grupos. Desde 2003, el kirchnerismo cobijó esas expresiones callejeras, las justificó con el argumento de que con el tiempo se irían extinguiendo a la par del mejoramiento en la situación social, buscó la cooptación de piqueteros y hasta los llegó a usar como grupo de choque. Ciertamente, con el tiempo los piquetes se fueron raleando, pero ahora han regresado en coincidencia con los reacomodamientos poselectorales del oficialismo ¿Volverán a ser parte del proyecto kirchnerista 2011?.
La opinión pública ha tomado nota de estos cambios. Según una encuesta realizada por Ipsos-Mora y Araujo, la pobreza aparece en el tercer lugar de las preocupaciones de los argentinos, detrás de la inseguridad y la falta de trabajo. Ese flagelo social -un tema que incomoda al Gobierno desde que un mensaje del Papa volvió a ponerlo en los titulares- es mencionado como la cuestión más urgente por 34% de los consultados, contra un 12% registrado en marzo de este año. La delincuencia y la desocupación ocupan el top de la lista con 59 y 50% respectivamente, aunque en una tendencia declinante. A principios de año, y desde febrero de 2008, la pobreza aparecía mencionada como principal problema del país detrás de la educación, la economía y la inflación. La encuesta fue realizada en base a 1200 casos domiciliarios, entre el 14 y el 25 de agosto, abarcando la Capital, el conurbano bonaerense, y las ciudades de Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Neuquén.
Otro dato relevante de ese sondeo, al que tuvo acceso El Cronista, es que los sindicalistas aparecen como el grupo social con mayor imagen negativa (58%), en medio de esta coyuntura social, aunque recuperando terreno desde abril de 2008. Un 23% dicen que son “muy malos” para el país y para el 35% son “bastante malos”. Por encima de los gremios, también con mayor imagen negativa que positiva, figuran los militares, los obispos y sacerdotes -siempre mirando la tabla de abajo hacia arriba-, los políticos y los banqueros y financistas. Desde los ‘90 a esta parte, los gremios no han podido salir de la última posición en la consideración pública.
En cambio, según el sondeo, los comerciantes, los industriales y los intelectuales son categorizados como grandes contribuyentes para el país, con más de 80% de imagen positiva.
La posible aceleración de la carrera electoral para 2011 o -más cercana- una próxima disputa por el rearmado orgánico del peronismo hacen pensar que la interna gremial puede ponerse al rojo vivo y que grupos piqueteros seguirán pugnando por un lugar más cercano a la Casa Rosada. Para quienes miden el termómetro político, el reciente tironeo entre el gobierno nacional y el bonaerense por el conflicto de Kraft Foods fue la luz de alarma. Jorge Sosa, Editor Jefe Cronista.com jsosa@cronista.com
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