Hace dos semanas que las pantallas de las agencias de cambio de la city registran el mismo precio para el billete al público: $ 3,82 para la compra y $ 3,85 para la venta. La estabilidad surge, por un lado, de una mayor tranquilidad en los mercados y de un mayor apetito por el riesgo de parte de inversores, por el otro.
De esta manera, el dólar comenzó octubre con un tenue repunte en el circuito de los grandes players –como empresas y bancos– y se mantuvo estable en el caso del minorista. Al cierre de las operaciones los valores de la divisa estadounidense se acomodaron en los $ 3,843/3,844 por unidad, apenas una milésima de peso por encima del final previo. La primera rueda del mes anotó un nivel aceptable de operaciones – u$s 474 millones – (u$s 278 millones en MAE y u$s 196 millones en el MEC).
“Se recompuso el dólar de una caída inicial y con ayuda del BCRA logró alcanzar niveles de $ 3,8450. Bernanke y datos poco positivos para la economía americana, llevaron al dólar a recuperarse frente a las principales variables financieras.
Un arranque que mostró ánimos vendedores en los operadores que hicieron bajar el tipo cambio desde 3.8420 hasta 3.8370 con una fluida liquidación de exportadores y con la única incógnita en la medida que bajaba de cual sería la actitud del BCRA ante la misma. Cuando la tendencia no veía cambios en su camino descendente, apareció el BCRA, comprando desde $ 3,8380 hasta $ 3,84, llevándose alrededor de u$s 35 millones para sumar a sus reservas y dando un vuelco total a la dinámica posterior del mercado”, cita Carlos Risso, en un informe de NotiBancos. Según el CEO del sitio “muchos vendidos quedaron en el camino que debieron salir a cubrir sus posiciones y generaron un alza de la divisa americana desde $ 3,84 hasta $ 3,8450 precio donde quedó operándose al final de la sesión”.
Lo que dicen en las mesas es que a juzgar por los movimientos oficiales, la percepción es que el organismo dirigido por Martín Redrado le estaría poniendo una especie de piso al tipo de cambio en los $ 3,84.
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