ESTAMBUL (De un enviado especial).-En las últimas 48 horas, el Gobierno recibió un par de propuestas para colocar deuda en el mercado voluntario y avanzó con el canje para los bonistas que siguen en default, que, con una quita del 65%, no incluiría el bono atado al PBI y cancelaría con un título a siete años los intereses no pagados desde el canje de 2005. Así, en la antesala del comienzo formal de la asamblea anual del FMI, que se inicia hoy, hasta ahora las mejores noticias llegaron del sector financiero privado. Calificadas fuentes de la delegación oficial afirmaron que, en la ventana de hiperliquidez que está abierta para el resto de los mercados emergentes, la Argentina podría acoplarse al grupo de países que ya están refinanciando su deuda a un costo bajo. En ese sentido, uno de los motivos del optimismo fueron las reuniones que mantuvieron con inversores reunidos por varios bancos de inversión el ministro Amado Boudou y el presidente del Banco Central, Martín Redrado. "En una reunión, una persona se levantó y me agradeció todo lo que estamos haciendo. Y yo le expliqué que, en realidad, recién estamos empezando a hacer las cosas", explicó una fuente, para reflejar la ambición de varios hombres de negocios que ven que la Argentina está dejando atrás el escenario de un default y una devaluación abrupta en 2010. A esos inversores -que parecen haber olvidado repentinamente todas sus quejas sobre la manipulación del Indec y el "estilo Kirchner" de política económica- se les brindaron algunos detalles de la propuesta para salir del default que se trabaja con los bancos Citi, Deutsche y Barclays para ser anunciada, si hay aval político, en menos de un mes. Se sabe que será con una quita cercana al 65% de valor presente y que se pagarán los intereses caídos desde 2005 con un bono a siete años; a cambio, vuelve a nacer la aspiración del "dinero fresco" a través de la suscripción de otro bono para aliviar los vencimientos de mediano plazo. Aún resta definir si habrá un cupón ligado al PBI, como en la oferta pasada, aunque las autoridades económicas parecen poco dispuestas a repetir esa criticada experiencia. A la vez, el ministro analiza la posibilidad de hacer más de un canje -segmentando la oferta entre mayoristas y minoristas-, una alternativa que en su momento quiso concretar Roberto Lavagna y no pudo por cuestiones legales y prácticas. Según cifras que le acercaron a Economía, habría unos US$ 5000 millones de inversores minoristas en default -casi un 25% del total- que podrían aceptar la propuesta si no se les exige la suscripción del nuevo bono que se les pedirá a los fondos de inversión. En paralelo, ayer se confirmó la propuesta que hicieron dos bancos norteamericanos a Redrado y a sus colaboradores para una colocación de US$ 1000 millones al 13,5% anual, bono que se amortizaría a partir del séptimo año. Pero fuentes oficiales indicaron que, dado que esa tasa se parece demasiado a la que se le pagó a Venezuela la última vez por una suscripción directa, se buscará bajar la tasa a un rango de 10 a 11 por ciento. Boudou repite una y otra vez que esa tasa podría alcanzarse cerca de fin de año, si sigue el viento de cola y se mantiene el mismo discurso dentro del Gobierno. |