Por IGNACIO OLIVERA DOLL - La Argentina quedó ayer, otra vez, clasificada dentro de ese grupo en el que parece haber empezado a “hacerse amigos” en el último tiempo. Detrás de Kazajstán, Indonesia, Pakistán y Filipinas, y sólo por encima de Nigeria, Ucrania, Bangladesh y Venezuela, el país se ubicó en el puesto número 51 de un ranking global de 55 naciones sobre “Desarrollo Financiero” que confeccionó el Foro Económico Mundial (FEM).
En el trabajo, que analiza 120 variables relacionadas con el ambiente de negocios, el organismo dedicó una extensa crítica al país, y enumeró las razones de la triste performance: “Los episodios repetidos de las crisis bancarias en Argentina, combinados con el alto riesgo de su deuda soberana, impactaron en la estabilidad general del sistema financiero del país”, justificaron sus analistas, entre quienes se encuentra hoy el argentino, Mario Blejer.
En el primer puesto figuró el Reino Unido, gracias a “la relativa fuerza de sus actividades financieras bancarias y no bancarias”. Detrás, Australia logró desplazar por primera vez a Estados Unidos, altamente cuestionado por “la debilidad de su sector bancario”.
Casualidad del destino: el estudio fue publicado exactamente un año después de que la Argentina quedara desterrada por Morgan Stanley del benchmark de referencia de los emergentes (el MSCI Emerging Markets), y fuera reubicada entre los “mercados de frontera” en el MSCI Frontier, junto a países como Ecuador, Jamaica, Ucrania, Nigeria, Vietnam, Chipre, Estonia, Kuwait y los Emiratos Árabes.
Según el FEM, las pocas ventajas que hoy muestra la Argentina en el ambiente de sus negocios (el capital humano, por su buena gestión educativa) quedan “más que contrarrestadas por un sistema de impuestos distorsivos e ineficientes, y los altos costos para realizar negocios en el país”.
El informe vuelve a hablar una sola vez más de la Argentina: cuando se ocupa de evaluar la conveniencia o no de que el FMI incremente su apoyo financiero a Letonia. “Como el caso de la (última crisis) Argentina, hacerlo equivaldría a malgastar el dinero”, dice.
El informe elogia las estabilidades de los sistemas bancarios de Brasil (34) y Chile y de sus divisas. A la gestión de Bachelet le destaca, sobre todo, el riesgo moderadamente bajo de sufrir una crisis de deuda soberana. De ahí que lo posicione en el puesto 31 del ranking, pero en el tercer lugar de lo que se refiere a “estabilidad financiera”.
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