Dirigentes de las empresas exportadoras rechazaron ayer la creación de un nuevo impuesto para las compañías que venden al exterior, al denunciar que se trata de un gravamen propuesto por el "viejo FMI" que ya había sido rechazado en 2003 por el Congreso.
Así lo señaló el titular de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla, en declaraciones a una agencia de noticias. Lo dijo en relación a un nuevo gravamen aplicable a los reintegros que reciben la empresas que exportan, que implicaría una recaudación de 800 millones de pesos anuales.
"En el Presupuesto 2010 se introdujo un impuesto a la devolución de impuestos que se había discutido en 2003. El senador Miguel Pichetto había dicho entonces que 'este camino que quiere el FMI es incorrecto', según la versión taquigráfica", dijo Mantilla. "Esto se discutió en 2003. El parlamento lo rechazó como imposición del viejo FMI. Lo más sorprendente es que el Fondo cambió y Argentina ahora toma las viejas malas políticas del organismo", agregó.
El nuevo gravamen, según el proyecto que tiene dictamen de comisión en Diputados, consiste en aplicarle una alícuota del 35% a la devolución de impuestos que otorga el estado a las empresas exportadoras.