Por DOLORES AYERRA - El récord de compras de parte del Banco Central (BCRA) no alcanzó para detener la caída del dólar. Ayer, la entidad de Martín Redrado compró cerca de u$s 170 millones, según comunicaron en las principales mesas de dinero de la city. Se trata de un monto que el ente oficial no pagaba en un sólo día desde noviembre del 2008. Desde el organismo monetario, sin embargo, hablaron de una cifra de intervención menor de entre u$s 60 y u$s 70 millones. Como sea, el abultado monto no resultó suficiente para sostener al tipo de cambio. En las pantallas del microcentro porteño, el billete al público terminó un centavo por debajo del viernes, en $ 3,80 para la compra y $ 3,84 para la venta, precio que no no tocaba desde el 11 de agosto. En el circuito de los grandes players, la divisa estadounidense cedió 4 milésimas hasta $ 3,824 punta compradora y $ 3,825 en la vendedora. El volumen de operaciones creció por encima del promedio –vale aclarar que ayer se cerraron algunas operaciones atrasadas por el feriado del lunes– y los negocios llegaron a u$s 526 millones entre los dos mercados mayoristas.
En bancos y sociedades de bolsa señalaron que la tendencia continúa siendo la de un dólar a la baja y describen que se trata de un efecto que tiene más de una punta. “Las ventas de divisas provienen de todas partes. Hay inversores mayoristas y minoristas que venden dólares y compran instrumentos en pesos, y tanto fondos locales como extranjeros que lo hacen para posicionarse en títulos público argentinos, por ejemplo”, explicó el jefe de mesa de una entidad.
De esta manera, el único comprador es el Central, mientras que del lado de la oferta hay varios vendedores. No obstante, afirman que se trata de dólares financieros. Es decir, tanto oferta como demanda no son genuinas, sino que responden a operaciones especulativas más que a la actividad comercial. La exportación liquida de manera regular, pero lo mínimo indispensable. Las liquidaciones por parte de las grandes compañías de este sector están volcando en torno a u$s 50 y u$s 60 millones diarios. Y, según los cambistas, los importadores hace tiempo que no aparecen por la caída y las restricciones oficiales impuestas a esta actividad.
A su vez, la debilidad del dólar en el mundo, también impulsa a los pequeños ahorristas a vender –aunque no influyen de forma definitiva en la cotización del tipo de cambio–. En esta línea, en los bancos líderes aseguraron que mientras hace tres meses vendían cerca de u$s 15 millones por día, hoy están comprando entre u$s 3 y u$s 4 millones al público minorista. “Muchos de los ahorristas que se dolarizaron previo a las elecciones ahora ven que la divisa pierde fuerza y viran hacia los plazo fijos, por ejemplo, que rinden cerca de 12% anual”, dijeron en un banco. Y es que, aunque la renta aún no le gana a la inflación estimada en 15% anual, la ganancia resulta más atractiva que lo que rinde el dólar en estos momentos.
Otro de los termómetros de un dólar cada vez más vapuleado son los precios de los contratos del dólar en los mercados futuros. Hace dos meses, que el valor de los contratos viene en picada. En rigor, para fin de año este contrato ya cotiza por debajo de los $ 4. Ayer el dólar a diciembre se ubicó en $ 3,867, un precio muy cercano al valor del día. “La ultima vez que estuvo $ 4 para fin de año fue el 1 de septiembre. En un mes y medio los precios de los contratos registraron una baja de 4%, es mucho en poco tiempo. Las tasas de interés implícitas ya están en 9%, muy baratas para cubrirse y el spread entre los contratos en Nueva York (NDF) y los de acá está entre 1% y 2%”, señaló Javier Marcus, del Rofex. Está claro que las expectativas de devaluación se desinflan todos los días un poco más. |