Por Oliver Galak - Una pyme que provee equipos para siderurgia y estuvo sin cobrar durante un año y medio. Un fabricante de infusiones que pasó dos años negociando con un eventual cliente y cuando quiso concretar la venta se enteró de que su contraparte había sido nacionalizada. Una empresa que produce repuestos para la industria petrolera y le exportó a una firma que no consigue los dólares para pagarle. Estas son algunas de las historias de empresas, en general pequeñas y medianas, que en los últimos tiempos comenzaron a encontrar problemas en sus operaciones con Venezuela, pese al aliento brindado por el gobierno argentino a los negocios con el país de Hugo Chávez. De hecho, en la visita que la presidenta Cristina Kirchner hizo hace dos meses a Caracas llevó una misión empresarial que firmó acuerdos por cerca de US$ 1100 millones. Tanta euforia despertó cierto escepticismo entre los empresarios que ya habían hecho (o intentado hacer) negocios con Venezuela. "No todas son rosas en el comercio con Venezuela. Ojo, que hay que estar expuestos a los caprichos de este caballero. Es un mercado en el cual uno tiene que ir con pies de plomo", advirtió Horacio Clein, un productor de té y otras infusiones que invirtió dos años y miles de dólares en concretar un negocio que se frustró a último momento. Clein tenía ya acordado el envío de siete contenedores a la empresa Fama de América, que controla cerca del 40% del mercado del café en Venezuela. Debió pagar 10.000 dólares en trámites de autorización para el ingreso de sus productos al mercado venezolano, además de realizar numerosos viajes y gestiones con sus clientes. Cuando finalmente estaba todo acordado para que el intercambio se concretase, la pyme argentina se enteró de que Chávez resolvió tomar el control de Fama de América (y de su principal competidora). "El negocio desarrollado durante dos años se derrumbó en una semana", se lamentó Clein. Los problemas originados por la estatización de eventuales socios comerciales no son los únicos que enfrentan las empresas argentinas. Más frecuentes son los importantes retrasos que hay en los pagos a las importaciones debido al férreo control de cambios impuesto por el gobierno chavista. Para que un importador venezolano pueda ingresar un producto debe justificar que esa mercadería no es fabricada en su país y solicitar los dólares -al tipo de cambio oficial- a la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi). Ese organismo centraliza todos los pedidos de divisas y los va autorizando con cuentagotas. "En un momento llegó a haber cerca de US$ 200 millones sin pagar a empresas argentinas. Algunas empezaron a cobrar, pero en cuotas. Por la suba del petróleo, los exportadores tienen ahora expectativas de que se regularicen los pagos", dijo el presidente de la Cámara de Exportadores, Enrique Mantilla. Según indicó, las demoras comenzaron a fines de 2008 y se agravaron desde el 13 de abril, cuando Venezuela "empezó a racionar" las divisas. "Hay que hacer todo ese trámite y depende de qué ministerio te toca o qué cuña tenés, podés cobrar primero o no", agregó. "Es un sistema incompatible con el Mercosur." "Daño financiero" Domingo A. Capria SA es una pyme que fabrica repuestos y equipos para la industria siderúrgica. Venezuela es su principal cliente del exterior. Allí les vendían a Sidor, Tavsa y Matesi (del grupo Techint), que fueron expropiadas por el gobierno de Chávez. Pero incluso antes de las estatizaciones había empezado a sufrir demoras en los pagos. "Tuvimos deudas de hasta 18 meses", contó Andrés Capria, del área comercial. Finalmente, la empresa pudo cobrar una parte de la deuda cuando el Cadivi autorizó la entrega de divisas. "Esto produce un daño financiero. El no cobrar durante un excesivo período de tiempo lo entregado a un cliente te come el capital operativo", dijo Capria. Otras empresas, como una importante aceitunera, un reconocido fabricante de edulcorantes y un proveedor de instrumental para laboratorios, reconocieron haber sufrido problemas similares pero pidieron no ser citadas por sus nombres. En la cancillería argentina no desconocen la situación. "Venezuela siempre paga; el problema es que a veces se hace la compra pero el Cadivi tarda mucho en liberar los dólares", dijo un funcionario que suele intervenir en la relación con Caracas. Raúl Ochoa, especialista en comercio exterior de la Fundación Standard Bank, comentó que "cada vez se escuchan más quejas" de los exportadores por las dificultades para cobrar. "Hay atrasos que superan largamente los seis meses. El control de cambios es un tema que preocupa, sobre todo a las pymes." La firma mendocina Tassaroli exportó a Venezuela repuestos para la industria petrolera. Aunque sus clientes cuentan con los bolívares necesarios para cancelar la deuda, hallaron numerosos obstáculos para cambiarlos por dólares. "Le debe haber bajado la orden Chávez al Cadivi para que pase el tiempo y no saquen el pago", especuló Daniel Piastrellini, gerente de Finanzas. Después de más de siete meses, le autorizaron el pago de 150.000 dólares. La deuda original totalizaba una cifra cercana a los 800.000 dólares, el equivalente a todo un mes de facturación. "Ahora sólo vamos a ir a Venezuela en la medida en que encontremos compañías de seguro de crédito que quieran asumir esa responsabilidad o si cambian las condiciones para exportar", afirmó. |