Por Francisco Olivera - La situación económica ha empezado a mejorar para muchos sectores y no se ve lejos, ni en el país ni en el mundo, el fin de la recesión. Sin embargo, los empresarios argentinos tienen todavía la sensación de que ni éste ni el año próximo serán propicios para invertir. Dos convencimientos que contrastan con el futuro que ellos mismos les auguran a países como Paraguay y Uruguay, donde la recuperación estará, según creen, acompañada por un significativo flujo de inversiones. Son las conclusiones de algunos informes económicos y de expectativas publicados en las últimas horas. Por ejemplo, un relevamiento de SEL Consultores elaborado entre el 1° y el 25 de septiembre entre directores y gerentes de administración de finanzas de 170 empresas grandes y medianas. Según el sondeo, más de la mitad de los consultados definió positivamente el estado de los negocios en la compañía: un 43,5%, como "bueno"; un 6,5%, como "muy bueno"; un 6%, como "malo", y un 44%, como "regular". Todavía tenue, el optimismo se desvanece en el momento de preguntar sobre nuevos desembolsos: un 61% cree que las decisiones del Gobierno y la situación política local afectaron sus ganas de invertir. No hace falta hurgar demasiado. No hay en el país entidad empresarial que no piense más o menos parecido en estas cuestiones. Por ejemplo, la Unión Industrial Argentina (UIA), en donde ayer sorprendieron, ante la consulta, con una comparación entre fútbol y clima de negocios. "Desde las declaraciones de Maradona hasta los ataques a la embajadora de Estados Unidos muestran el estado de crispación permanente -dijo un miembro de la junta directiva de la entidad fabril-. La situación económica no es proporcional a la política: no hay argumentos para incentivar la inversión. Esto es muy diferente de lo que pasa, no ya en Brasil o Chile, sino en Uruguay y Paraguay, donde la recuperación viene ya acompañada por una gran cantidad de inversiones." La UIA difundirá dentro de dos semanas su próximo informe de actividad. Dirá que en septiembre se atenuaron algunas caídas, principalmente en los sectores vinculados con la exportación como automotores (ver Pág. 2), siderurgia, químicos, metalurgia, textil y plásticos. El año terminará, entonces, con una reducción de entre el 15 y el 20% respecto de 2008. El panorama del comercio es todavía ambivalente. "Se percibe un aumento suave -dijo Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio-. En los últimos cinco meses, viene disminuyendo el número de los que están peor que hace un año, pero todavía llegan casi al 70 por ciento". Los resultados del Día de la Madre fueron, según la entidad, peores para los comercios con salida a la calle que para los centros comerciales: un 56% de los primeros consignó un deterioro de las ventas respecto del mismo día de 2008; en los centros comerciales, esa respuesta bajó al 31,4 por ciento. "Hay una mejora; no hay dudas", afirmó Juan José Llach, profesor del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral. Llach cree que los consumidores han decidido "desdolarizar y recomponer sus carteras", y que eso se percibe en los relevamientos de consumo masivo e industriales. El problema, objeta, es la inversión genuina, esa que debería permitirle a la Argentina bajar los niveles de pobreza y precariedad laboral. "El crecimiento de la inversión que prevemos hacia adelante está más basado en la demanda. Pero el regreso de la destinada a expandir la oferta va a ser más lento hasta que no haya más tranquilidad política. Todo tiene peso a la hora de tomar decisiones", sostuvo. El pensamiento contradice la famosa advertencia de Bill Clinton: en el singular caso argentino, la cuestión por atender no parece ser la economía, sino la política. Los resultados de la encuesta de SEL Consultores son abrumadores: en el 61% de las empresas creen que las decisiones del Gobierno y la situación política afectaron la voluntad de invertir. Ese indicador era del 50% en el primer trimestre. "¿Cuánto pesan, sobre un total de 100 puntos, los factores propios del país y la crisis internacional?", pregunta el sondeo. La respuesta obtuvo un drástico cambio en seis meses: en el primer trimestre, un 49% atribuía la retracción de los desembolsos a la situación local; en el tercero, ese porcentaje subió al 88%. Los ejecutivos que creen que el clima de inversión empeoró son ahora el 68%. Un 27% espera una situación más grave durante el próximo año, y un 50%, una similar. Lo explicó también Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb.com: "No se prevé un caos en la economía. Sí se habla de incertidumbre, por la falta de reglas, y eso genera recortes en la inversión. La sensación es que se avanza mucho sobre el sector privado". Con la colaboración de María A. Rato
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