El magnetismo que genera Brasil entre los inversores es poderoso. Sin embargo, el nuevo impuesto a las inversiones extranjeras en acciones y bonos logró sembrar el malhumor. Al menos en el corto plazo: ayer el Bovespa se desplomó 2,88% y el real se devaluó 1,86%, en lo que los expertos se animaron a calificar como una “toma de ganancias”.
“Había gente buscando un motivo para tomar ganancias y lo encontró”, dijo Luiz Roberto Monteiro, asesor de inversiones de la correduría Souza Barros. “Pero eso no cambia la tendencia, que es al alza”, añadió. Según la prensa brasileña, unos u$s 28.000 millones dejarían de entrar al país como consecuencia de la medida.
Ayer las acciones líderes de Brasil se desplomaron y el real retrocedió, luego de que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, anunciara el lunes la aplicación de un Impuesto sobre Operaciones Financieras del 2% que grava las inversiones extranjeras en acciones y en renta fija. El objetivo de la medida es “ahuyentar” a los especuladores bursátiles, seducidos por la fuerte suba que acumuló el Bovespa este año y frenar así la apreciación del real, que ha ganado 35% en 2009, minando la competitividad de las exportaciones brasileñas.
“A comienzos del 2008 el Gobierno adoptó la misma medida con éxito bastante limitado. El real se valorizó igual”, recordó Alexandre Schwartsman, economista del banco Santander y ex director del Banco Central, a través de un informe. En esa oportunidad, el Estado brasileño había aplicado un impuesto de un 1,5% sobre el capital extranjero, pero sólo en instrumentos de renta fija. Pese a ello, el real mantuvo la tendencia al alza. Sin embargo, el impuesto fue eliminado en octubre, ante el recrudecimiento de la crisis económica.
Tras el anuncio del lunes, sin embargo, el real retrocedió casi 2%, hasta 1,745 por dólar. Y si bien la baja fue pronunciada, las voces de los analistas coinciden en que el impacto de la medida en la moneda doméstica no es tan claro aún. Además, aseguran que no logrará frenar la tendencia al alza de la bolsa paulista. Citigroup, por ejemplo, considera que la incidencia del impuesto en el mercado accionario puede conducir a una toma de ganancias en el corto plazo, aunque la tendencia a la valorización de los activos brasileños no sería revertida. “Reiteramos nuestro objetivo de 70.000 puntos para el Bovespa para fin de año”, sostuvo el banco a través de un informe. El Bovespa se ubicó en la zona de los 65.303 puntos ayer, aunque llegó a valer 29.435 unidades en octubre de 2008, pico de la crisis financiera mundial. Gran parte del recorrido que mostró el indicador en los últimos 12 meses fue patrocinado por inversores extranjeros que desde inicios de años hasta el 15 de octubre habían inyectado más de 22.000 millones de reales en la bolsa paulista.
Entre los potenciales efectos negativos de la medida, los analistas del mercado bursátil citan la reducción del apetito extranjero por ofertas públicas de acciones y la migración de parte de la liquidez a ADRs negociados en Nueva York.
“Ahora, la principal diferencia que existe con el impuesto que se aplicó en 2008 es que el actual gravamen también se aplica sobre las acciones, por lo que existe el riesgo de que Brasil vea reducida o eliminada su participación en los principales índices accionarios globales”, indicó la analista Flavia Cattan-Naslausky, de RBS Securities.
Por su parte, Mauro Leos, vicepresidente de calificación soberana de la agencia Moody’s, dijo que aún es temprano para evaluar el impacto efectivo de la medida. “No sé si eso será eficaz para frenar la apreciación del real. Sólo es una reacción del Gobierno a una situación de la tasa de cambio. Es una situación con la que Brasil va a tener que convivir”, comentó.
En el mercado local, el “impuestazo” se sintió sobre todo en los papeles de Petrobras Brasil, que cayeron 3,5% y arrastraron al Merval a caer un 0,35%. Los bonos locales, mientras tanto, siguieron su escalada alcista. Así, el Descuento en pesos subió 1,31%, el Par en pesos ganó 1,63% y el Boden 2012 repuntó 1,05%. |