Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Sonó prácticamente como una excusa para sacarle el jugo a las históricas ganancias que se lograron con la recuperación. Los mercados eran pura euforia hasta muy entrada la tarde: el Dow Jones avanzaba medio punto, mientras el Bovespa y el Merval exageraban la suba con repuntes de entre el 2% y el 4%. Pero, a sólo una hora del cierre, una arriesgada sociedad de Bolsa estadounidense echó el baldazo de agua fría: cambió su recomendación sobre las acciones de Wells Fargo, de “neutral” a “vender”, y a pesar de que el banco había informado ganancias en el tercer trimestre muy superiores a los pronósticos de los analistas. Los papeles de la compañía empezaron a derrumbarse (finalmente cerraron 5,12% abajo) y los inversores recibieron la noticia como una excusa para declararse en “toma de ganancias”; al menos, hasta que mejore el clima.
El efecto de última hora arrastró a todo el planeta y empezó a recortar inmediatamente las ganancias que habían logrado hasta entonces las principales bolsas del mundo. El Dow Jones cerró con una caída de 0,92%, que lo dejó en los 9.949,36 puntos (algo más alejado del techo que hoy todos ven en los 10.000), y el Bovespa redujo sus soberbias ganancias, de hasta 3% a media rueda, a un mezquino cierre positivo de 0,28%. Con ellos, el Merval acotó el avance a apenas un 0,5%, al terminar en los 2.257,28 puntos, y tras haber logrado un máximo intradiario de 2.300 puntos (con una suba máxima de 2%). En rigor, el panel de las líderes quedó sostenido en el terreno positivo sólo por el entusiasmo que despertaron los papeles de las petroleras, que hoy tienen en conjunto una ponderación del 50% sobre el índice. Tenaris ( 2%) y Petrobras ( 1%) despuntaron luego de que se conociera una reducción en los inventarios de crudo que empujó al barril por encima de los u$s 80. Casi todo el resto, en cambio, quedó en rojo. Y entre éstas, sobresalieron las energéticas: Transener perdió 2,38%; Pampa, un 2,14% y Edenor, un 0,61%.
El fenómeno dejó flotando en los mercados la sensación de que se podría estar en los inicios de una larga toma de ganancias, tras la fuerte recuperación que prolongaron las acciones en los últimos meses. “La noticia de Wells Fargo fue una excusa para justificar el comienzo de una toma de ganancias, como ya lo sugerían los indicadores técnicos de corto plazo”, advirtió a este diario el analista de RAVA sociedad de Bolsa, Eduardo Fernández.
La versión “oficial” de los inversores globales señaló a la sociedad de Bolsa Rochdale Securities como la responsable del retroceso, por haber advertido que, de acuerdo con el último balance de Wells Fargo, “las pérdidas por préstamos de la compañía parecen estar acelerándose, y no parece posible sostener los buenos resultados informados en el tercer trimestre”.
Nada pudo hacer al respecto la difusión del beige book de la Fed: “Los reportes de los 12 distritos de la Reserva Federal indicaron estabilización o mejorías modestas en muchos sectores desde el último informe, muchas veces desde niveles deprimidos. Los avances de la actividad económica en general superaron los declives, pero prácticamente toda referencia a mejoras fue calificada bien como pequeña o dispersa”, diagnosticó el informe.
El augurio para hoy es, así las cosas, muy poco optimista: “El recorte se puede profundizar porque el Dow Jones tiene un techo muy fuerte en los 10.000 puntos, y el S&P 500 en los 1.100”, comentó Fernández, de RAVA. Y con él coincidió Javier Salvucci, de Silver Cloud Advisors: “El movimiento que vimos hoy (por ayer) no se explica demasiado, pero puede abrir la puerta para bajas posteriores. Podemos estar frente a un respiro de los inversores en estos niveles, ya que el mercado no para de subir tras el rebote desde los 1.020 puntos que logró el S&P 500 el 2 de octubre pasado. Y ahora los 1.100 puntos parecen ser una resistencia importante a tener en cuenta”. |