Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- Una conferencia sobre el futuro de la economía argentina, organizada en esta ciudad por el Inter American Dialogue (IAD) -un reconocido centro local de estudios políticos-, dejó en claro que si el gobierno de Cristina Kirchner no lanza en el corto plazo una oferta a los bonistas que no entraron en el canje de deuda de 2005 el mercado "se decepcionará", luego de la expectativa que se había generado en los últimos días sobre esa propuesta. Uno de los disertantes, el economista Miguel Kiguel, dijo que es "evidente" que el ministro de Economía, Amado Boudou, desea tanto poder concretar esa oferta como también encontrar la forma de acercarse al Fondo Monetario Internacional (FMI) pagando el menor costo político posible. "Y puede ser que la presidenta Cristina Kirchner también quiera lo mismo, pero lo que falta es la aprobación del CEO", dijo Kiguel, en referencia al ex presidente Néstor Kirchner. "Lo que debe quedar en claro es que porque se haga una oferta a los bonistas no hay que esperar que el mercado de capitales se abra automáticamente a la Argentina. Aún faltan muchas cosas para lograr credibilidad", agregó, en tanto, el economista Edgardo Sternberg. El animado debate posterior dio cuenta de algunas de las inquietudes que persisten sobre la Argentina en este país. "Vemos un giro francamente populista", dijo Frederick Jaspersen, del Institute of International Finance, una entidad que agrupa a los principales bancos internacionales y que suele ser muy crítica de la Argentina. Otras preguntas apuntaron al índice de precios, a la autonomía del Banco Central y al retorno de la relación con el FMI. Muchas vueltas "La verdad, yo nunca vi que se conversara tanto para acordar una visita de auditoría del FMI", confesó Kiguel. "Hasta se está debatiendo con quiénes se pueden reunir los técnicos, con quién no, qué pueden decir y qué no. No se termina de entender por qué dan tantas vueltas con lo que, después de todo, es sólo una opinión", comentó. También manifestó su opinión de que difícilmente se alcance un acuerdo con el Club de París si no hay un acercamiento previo con el Fondo. "Los del Club son gente muy pragmática y difícilmente cierren un acuerdo si no hay un documento que diga, al menos, que el país tiene capacidad de pago", dijo Kiguel. La idea dominante fue que, pese lo mucho que se habló, tal vez las cosas se demoren un poco más. "Nadie parece tener mucho apuro", fue la impresión coincidente entre los disertantes. Sí se aceptó, sin embargo, que "habría decepción" en el mercado si no se concretara una oferta por la que "ya se ha generado expectativa", dijo Sternberg. La otra coincidencia apuntó a que, para ser exitosa, una oferta a los bonistas debería lograr una aprobación "igual o superior al 60 por ciento" de la deuda que no entró en la renegociación de 2005 ideada por el entonces ministro Roberto Lavagna. Pero que ni siquiera ese porcentaje sería capaz de terminar con los juicios que mantienen, principalmente en Nueva York, los tenedores de deuda. "Nadie garantiza que eso se termine", se dijo. Sternberg pidió más esfuerzo para una estabilidad de largo plazo. "La tasa de riesgo que tiene la Argentina es altísima -supera la de Ghana- y, de verdad, es ilusorio pensar que porque se acuerde con los holdouts el mercado de capitales se abrirá de nuevo al país. Hace falta mucho más para ganar credibilidad", dijo. Kiguel mostró un tono moderadamente optimista. Dijo que la economía argentina "no va a colapsar" y vaticinó un crecimiento moderado para los próximos años, pero con la mala noticia de que ve un horizonte de poca inversión en la economía real. "Hoy las preocupaciones son, justamente, el clima de negocios, el desafío fiscal y la situación política." Hay mucho malestar por "la excesiva intervención del Estado" y eso termina poniendo a las empresas "a la defensiva", dijo. "Los desafíos más grandes no están en lo macro. Lo más complicado está por el lado de los subsidios y el control de precios, las restricciones para todo, la intervención estatal y la confrontación con grupos inversores", enumeró. Mercado cauteloso y expectante
- Los bonos de la deuda argentina cotizaron ayer mixtos, y ratificaron la cautela con que el mercado sigue las idas y venidas del Gobierno sobre una posible reapertura del canje. En el MAE, la plaza extrabursátil local, dilapidaron mejoras del 0,5% promedio con el correr de las horas y, ante la falta de novedades, se terminó imponiendo una toma de utilidades que hizo retroceder los precios 0,4%. Esta conducta de los inversores pareció mostrar que las informaciones circulantes sobre el "vía libre" que habría recibido el ministro Amado Boudou para avanzar con la operación, tras reunirse anteayer con la presidenta Cristina Fernández y su esposo, no provocaron optimismo, ya que habría llegado acompañado por una instrucción muy precisa de endurecer las condiciones por ofrecerse a los llamados holdouts .
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