Por JULIÁN GUARINO - Tomar a la realidad por sorpresa. Algo así, en el idioma particular que cifran las tasas de interés, es lo que se ha forjado esta semana entre bancos y grandes inversores, por un lado, y pymes avaladas por una SGR, por otro. Porque para las pequeñas y medianas empresas locales ligadas al agro, la tasa del 4% anual a la que les prestaron fondos frescos marcará un antes y un después. En rigor, se trata del costo financiero más bajo en dólares logrado por una pyme en los últimos cuatro años. La organización y el aval del fideicomiso Multipyme IX –los padres de la criatura– estuvo a cargo de Garantizar SGR y la estructuración fue de LBO Sociedad de Bolsa. A la vez, Provincia Bursátil actuó como colocador en el mercado y Bapro Mandatos y Negocios lo hizo como fiduciario.
En un escenario que rebosa de liquidez en dólares (y en pesos) y con las entidades financieras dispuestas a moverse en el escueto rango de aplicación que les ofrece el Banco Central en materia de aplicación de depósitos en dólares, esta semana se adjudicaron más de u$s 2 millones de una emisión que fue sobredemandada hasta los u$s 5 millones. Este fideicomiso está destinado a financiar insumos y capital de trabajo a pequeños y medianos productores agrícolas y comercializadores de insumos de cinco provincias del país.
La mecánica es sencilla: como se trata de un circuito que se cierra con una exportación, los dólares provenientes de la venta de esa mercadería se utilizan para pagar los certificados derivados del fideicomiso que “compran” inversores y por cuyo rendimiento subastan tasa.
Para Aníbal Stella, presidente de Garantizar SGR, “se trata de un hecho relevante para las pymes del país, que pueden acceder a financiación avaladas por una SGR a un costo inferior a las tasas que se estaban pagando en el mercado”.
Según datos de mercado, (y siempre avaladas por una SGR), instrumentos de esta naturaleza habían logrado financiarse a tasas que rondaban el 6% anual en dólares. Stella señala que la estrategia financiera llevada adelante “permitió finalmente que se registrara una tasa que es significativa por lo baja”. A la vez, agregó que “nuestra obligación era y es lograr que la pyme, que es nuestro socio, se financie cada vez mejor y con tasas más bajas” y que “con el aval de una SGR, se logra consensuar con los distintos actores del mercado una disminución considerable de los costos de financiación a partir de la confianza que despierta el respaldo de una SGR”.
En la misma línea pero con una lupa en el mercado bancario, Guillermo Kenny, gerente general de Bapro Mandatos y Negocios, le dijo a El Cronista que “los fideicomisos de esta naturaleza resultan muy apetecibles para los bancos, que pueden aplicar así su capacidad prestable en dólares a instrumentos con oferta pública y garantizados por una SGR con registro en el Banco Central”.
Una vez superada la crisis doméstica allá por 2002, el BCRA determinó que las entidades financieras podrían aplicar los dólares que recibían por depósitos solamente a la prefinanciación de exportaciones. En la normativa, y dentro de las tipificaciones del caso, se señala que esos recursos pueden aplicarse a los fideicomisos financieros con oferta pública y garantizados por una SGR con registro en el BCRA. Kenny subraya entonces el papel de las SGR: “tanto Garantizar como el resto de las SGR han demostrado un cumplimiento impecable y eso transmite al mercado una idea de respaldo que ayuda a bajar los costos del fondeo genuino”.
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