Por Martín Kanenguiser - La iniciativa anunciada ayer plantea, simultáneamente, un beneficio para una parte de la sociedad excluida de otros planes sociales y dos desafíos: mantener el superávit previsional y minimizar el riesgo de fraude. Hace 10 días que la Presidenta empezó a analizar en secreto este "tanque", como lo llamó anoche el ministro de Economía, Amado Boudou, a partir del reconocimiento implícito a una situación social deteriorada y con la intención explícita de volver a ganar la delantera en la agenda pública. El Gobierno toma esta medida para reducir la pobreza, aún sin reconocer que hubo un aumento de este fenómeno según las cifras del Indec. Por esta razón, anoche tanto Boudou como el jefe de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Diego Bossio, exhibían una mezcla de euforia y nervios por tener que enfrentar la titánica tarea de que 5,5 millones de personas cobren $ 144 cada una en poco más de un mes. El entusiasmo de los funcionarios tenía que ver con la posibilidad de encarar una aguda problemática social a un costo que en el corto plazo parece financiable, pero que, para los economistas, genera dudas en el mediano plazo. "Kirchner demostró una vez más que es un maestro de la táctica y un muy mal alumno de la estrategia", indicó ayer un analista privado experto en cifras fiscales. Eludiendo los antipáticos caminos de subir los impuestos o de bajar el gasto, el Gobierno busca reparar al menos parcialmente la situación de uno de los sectores más afectados por la crisis local e internacional. "Quédense tranquilos porque este gobierno, a diferencia de la Alianza, no hace planes de ajuste", repetía el ministro anoche orgulloso, pero enojado con la embestida de la oposición. Con el mal recuerdo de aquel fallido gobierno, la Presidenta y su ministro señalaron que subir la presión tributaria es una mala opción cuando el nivel de actividad trata de levantar cabeza. Sin embargo, los interrogantes surgen de inmediato: si el superávit de la Anses es la base para financiar este plan, ¿tiene espaldas suficientes el Estado como para sostener por varios años el ahorro previsional? El ministro y Bossio respondieron a coro que todos los compromisos asumidos por la Anses estarán cubiertos con los recursos corrientes en los próximos dos años. Y aclararon que, si hubiera un tropezón más adelante, existe el respaldo del fondo de garantía de sustentabilidad (FGS) creado a partir de la eliminación de las AFJP. Parece excesiva la responsabilidad para un fondo que también debe sostener las inversiones en bonos del sector público y otras del sector privado. Boudou ha colocado todas sus fichas para que el crédito externo descomprima estos múltiples frentes de batalla que enfrentan las arcas públicas al mismo tiempo. Y aunque el camino a los mercados parece sencillo por la gran liquidez internacional, si la Argentina vuelve a "acoplarse" al mundo financiero, como contrapartida habrá una lupa con un mayor aumento colocada sobre los números y las políticas del país. Pero hay otra lupa que el propio Gobierno deberá colocar puertas adentro, para que este esquema ampliado de subsidios sociales tenga el menor nivel de fraude posible. "Confiamos en la buena fe de la gente y tenemos el poder para controlar", dijo Bossio a LA NACION. Si se recuerda que el Gobierno sumaría otros 3,5 millones de beneficiarios de planes provinciales y municipales a este programa nacional, ésta no parece ser una respuesta demasiado contundente. |