Por ANDRÉS SANGUINETTI - Las políticas oficiales anti-empresas que el gobierno kirchnerista parece haber profundizado en los últimos tiempos preocupan más a los empresarios argentinos que las consecuencias de la crisis financiera internacional sobre sus negocios. Los ejecutivos, tanto de grupos nacionales como de multinacionales, describen este panorama en cuanta encuesta corporativa participan. La semana pasada, dos consultas presentadas en el 45º Coloquio de IDEA de Mar del Plata reflejaron este escenario con resultados que evidenciaron freno de las inversiones y fuerte reacomodamiento de los planes por la incertidumbre que genera el accionar del Gobierno.
Ayer, otro relevamiento, esta vez realizado por una de las principales auditoras del mundo, mostró resultados coincidentes. Se trata de una encuesta que todos los años difunde KPMG sobre planes de recuperación económica y expectativas de los ejecutivos respecto de la recesión global.
Si bien participaron casi 200 ejecutivos no sólo de Argentina, sino también de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela, el capítulo local revela detalles particulares y diferentes al del resto de los países.
En términos generales, los ejecutivos argentinos aseguraron estar más golpeados por problemas domésticos que por la crisis. De hecho, identificaron a las restricciones a las importaciones, los controles de precios, las retenciones y el escaso acceso al financiamiento como los aspectos que los obligan a reformular sus planes de negocios de corto y también de largo plazo.
“La crisis internacional significa para muchas compañías sólo un problema más al cual responder”, sostuvo Lucio Giaimo, socio a cargo de Impuestos de KPMG en Argentina y del análisis de esta encuesta. “En la Argentina, las empresas están forcejando con la crisis económica mundial y las dificultades domésticas impuestas al comercio”, agregó.
Según los resultados, el 64% de los ejecutivos argentinos considera modificar sus estrategias de corto plazo y el 56% las de largo plazo. En el resto de los países, esos índices se ubicaron por debajo, en especial en los replanteos de coyuntura.
Giaimo explicó que la falta de preocupación por la crisis global también tiene que ver con el recuerdo del 2001. “Estamos acostumbrados”, aseguró.
Pero también comentó que las restricciones de caja o falta de cash flow surgen como otro dato relevante ya que el 69% de los consultados citó las presiones en el flujo de caja como uno de los factores que más los obliga a revisar sus estrategias.
Para reemplazar esta falta de financiamiento los empresarios argentinos admitieron estar aprovechando beneficios impositivos, reduciendo costos y optimizando procesos.
En este sentido, sólo un 20% apostó por la reducción de personal como variable de ajuste, a diferencia de otros países como Brasil, donde la reducción de personal es una de las principales alternativas. “Parecen haber tenido éxito las presiones del Gobierno y los subsidios otorgados a las empresas para que no despidan personal”, consideró Giaimo.
En el relevamiento también se les preguntó qué debería hacer el Gobierno para incentivar la recuperación. La respuesta más popular, con un 28% de adhesión, fue contar con un plan financiero bien pensado e implementar una política fiscal más rígida. Es decir, presionar a los bancos para que direccionen más fondos hacia las empresas y la industria, y reclamar al Estado una fuerte reducción del gasto público.
Como en el resto de la región, también los ejecutivos locales dijeron creer que el Gobierno debería tener un rol más activo en mejorar las condiciones económicas y sólo un 4% admitió creer que ya había hecho lo suficiente.
|