Por DOLORES AYERRA - En el mes de octubre el Banco Central (BCRA) se alzó con u$s 1.500 millones. Un caudal de dólares que hace casi dos años que la entidad de Martín Redrado no compraba en un mes en el mercado de cambios. En concreto, desde enero de 2008 que no ejercía una intervención de este tamaño.
La agresividad del ente oficial se debe al exceso de oferta de divisas por parte de los privados, que se acentuó en octubre debido a las mejoras en los mercados externos, que disparó el apetito por el riesgo de los inversores. En rigor, en meses previos como agosto y septiembre, en los que ya había mermado de manera enérgica la fuga de capitales (entendida como la formación de activos en moneda extranjera), las compras netas del organismo monetario, aunque positivas, habían sido casi por la mitad de ese monto. En el primer caso fueron por u$s 538 millones y en septiembre, por u$s 648 millones.
En esta línea, y como anticipan varios expertos, todo apunta a que –si estas condiciones persisten– el BCRA terminará 2009 con saldo positivo en su balanza cambiaria, revirtiendo la tendencia del año pasado, cuando el ente terminó con un rojo de u$s 800 millones. Por lo pronto, con las compras netas de octubre, el saldo ya sobrepasa los u$s 700 millones en el año.
Pero ¿qué significa que el Central compre dólares? Por un lado, un exceso de oferta de divisas por parte del público, que antes, por el contrario, demandaba billetes verdes e impulsaba al BCRA a vender divisas para equilibrar el tipo de cambio. Hoy la ventanillas de los bancos no se cansan de comprar dólares. La disminución de la salida de capitales y la entrada de fondos quedan evidenciadas además en el precio del dólar que surge del contado con liquidación –mecanismo que se utiliza para fugar divisas sin pasar por el mercado oficial– que está en $ 3,82, por debajo del valor spot.
Por otra parte, que el Central sume divisas implica que está inyectando pesos al mercado y de esta manera que expande la base monetaria. El peligro que este esquema genera es el de disparar los precios de la economía. No obstante, Redrado está utilizando con éxito mecanismos para esterilizar esa liquidez, a través de Letras y Notas (Lebac y Nobac) –títulos que los bancos compran con los pesos, obteniendo una rentabilidad a cambio y aumentando el pasivo del BCRA–. Más de la mitad de los pesos que volcó a la economía en octubre, alrededor de $ 5.600 millones, fueron a parar a estos títulos. En rigor, se estima que la colocación de Lebac dejaron a la base monetaria sólo con un incremento de alrededor de $ 2.000 millones.
De todas formas, en el mercado apuntan que, de alguna manera, la oferta de divisas ahora está impulsada por el propio Central. “Lo que se está viendo hace dos semanas en el mercado es puro y exclusivo trading local”, señalaron en un banco líder. El trading o bicicleta financiera (como prefieren llamarlo algunos) que están viendo en las mesas no es otra cosa que el arbitraje de tasas que se puede hacer entre el mercado spot y los mercados de dólar futuro. Los operadores señalaron que el BCRA está operando con fuerza, como tantas otras veces, en los fowards con ventas agresivos, que hacen que los precios de los contratos bajen. Esta jugada impulsa a los inversores a vender divisas en el spot, comprar contratos de dólar futuro, cubriéndose a una tasa muy barata y colocar esos pesos en Lebac, por caso, que rinden más del 15% anual, dependiendo del plazo. Así, con bajas expectativas de devaluación, el BCRA mantiene quieto el tipo de cambio, aumentando reservas sin generar presión extra al dólar.
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