Como sucede en todo encuentro internacional con ministros de Economía y presidentes de bancos centrales, lo más jugoso ocurre -y se escucha- en los pasillos. Así, la principal conclusión de este nuevo encuentro del G-20 en St. Andrews, Escocia, es que la economía mundial moderará su ritmo de recuperación en el arranque de 2010 y que las tasas de interés continuarán en niveles mínimos por lo menos hasta el segundo semestre del año próximo.
El comunicado final del bloque de países entre los que participa la Argentina (además de Brasil, México, Corea, Turquía, China, Alemania y Estados Unidos, entre otros) indicó que «las condiciones económicas y financieras están mejorando debido a la respuesta coordinada ante la crisis». Sin embargo, agrega en su primer párrafo que la recuperación aún es tenue y que depende de medidas de política, resaltando que «el alto desempleo es una gran preocupación».
Este gran deterioro social que generó la crisis financiera global es lo que mantendrá durante un período prolongado las tasas en niveles cercanos al 0%.
Y así lo comprometieron Ben Bernanke, el titular de la Fed, y Jean Claude Trichet, la cara visible del Banco Central Europeo.
Se espera, por otra parte, que lentamente los países desarrollados comiencen a retirar los estímulos monetarios que permitieron combatir la recesión e impulsar la recuperación de la economía a nivel global. Estados Unidos pasó, por ejemplo, de una caída superior del 5% del PBI en el primer trimestre a una expansión del 3,5% en el tercer trimestre.
De hecho, el Gobierno de Barack Obama dejó sin efecto hace pocos días el plan de rebaja fiscal para la compra de autos nuevos. Se trata de una de las primeras medidas concretas que apunta a dar marcha atrás con esa gran expansión monetaria.
Pero los principales referentes mundiales de política económica se comprometieron en este encuentro en el Reino Unido a manejarse con cautela. Si ese estímulo monetario se retira demasiado rápido, la consecuencia puede ser una recaída económica, dando lugar a la «W», de la cual advierten economistas como Paul Krugman. De suceder, este escenario podría transformarse en realidad para 2011. Y si se espera demasiado tiempo, la consecuencia podría ser un preocupante rebrote inflacionario, aunque tampoco hay peligro que ello suceda durante 2010. |