El hundimiento del dólar frente a las principales divisas, en el último tiempo, llevó a los bancos centrales de todo el mundo a ampliar fuertemente sus tenencias en euros, y a desprenderse más decididamente de la moneda estadounidense. Hace unos días, Barclays Capital informó que, durante el segundo trimestre de este año, el 63% del total de lo acumulado por las entidades en divisas extranjeras había correspondido a euros y yenes. Fue el mayor porcentaje de la historia en un trimestre y, también, la primera fuerte reducción en la cuota de dólares comprados, que cayó al 37%.
Esta nueva euromanía parece haberse asimilado bastante bien en la región. Pero no tanto, todavía, en la Argentina. Un informe del Banco Central de Bolivia, publicado recientemente en su página web, revela que el banco central de Chile tiene hoy un 40% de sus reservas nominadas en euros; el de Perú, un 20%; los de México y Colombia, un 12%; el de Brasil, un 10%, y el de Bolivia, un 8%. El organismo que preside Martín Redrado tendría en euros, según estimaron fuentes del BCRA, un 7% de sus reservas.
“En los últimos años se diversificó un poco, pero la verdad es que el Banco Central no es un trader que va a salir a timbear las reservas para que rindan más. Las inversiones que se hacen son hiperconservadoras, y la verdad es que la estructura de la economía argentina hace que la mayoría de las reservas deban estar en dólares. El margen no es tan amplio”.
“No somos traders -repitieron-; no vamos a pasar todas las reservas a pesos uruguayos el día de mañana porque estos coticen mejor. La estructura de nuestra economía nos impide hacerlo: nuestro comercio exterior, por ejemplo, no está en euros”.
Así y todo, hace unos días, en el ámbito del Comité de Inversiones del Central se resolvió iniciar operaciones de compra-venta de algunas monedas “exóticas”: dólares australianos, coronas noruegas y dólares canadienses, por caso, que se encuentran dentro de las que más se apreciaron frente al dólar y ya rindieron en el año hasta 30%. |