Por Javier Blanco - El dólar se volvió a desvalorizar ayer frente a la mayoría de las divisas del resto del mundo, para ubicarse en su menor nivel de los últimos quince meses respecto de una canasta de monedas. El proceso se da luego de que el Grupo de los 20 (G-20) llegara el fin de semana pasado a un acuerdo para mantener las medidas de estímulo a la economía hasta asegurar una genuina recuperación global. Los inversores no tardaron en interpretar este compromiso como un seguro de vigencia de tasas de interés bajas por varios meses, lo que les asegura una abundante liquidez a los mercados, reactivó el apetito por los activos financieros más riesgosos (lo que se reflejó en subas del orden del 2% en las bolsas) e impulsó los precios de todas las commodities . La baja del dólar no se reflejó en la Argentina porque el Banco Central (BCRA) compró nuevamente más de US$ 100 millones para evitar que el peso (que ya se aprecia por la vía inflacionaria) siga recuperando posiciones frente al debilitado billete, lo que permite que se mantenga estable en el rango de $ 3,79/3,83 en el que opera desde hace varias semanas a nivel minorista. Pero a nivel mundial ya se desvalorizó un 15% contra una canasta de seis monedas con cierto grado de equivalencia, desde sus máximos de marzo (cuando el temor a un crac financiero global se disipó), y más de un 37% desde su máximo de 2001, lo que explica buena parte de la fortaleza que desde entonces exhibieron los precios de las materias primas. Las bajas tasas en EE.UU. contribuyeron a incrementar la debilidad del dólar en los últimos meses, dado que muchos inversores lo utilizan como moneda para financiar el carry trade para apostar a divisas con mejores perspectivas o invertir en activos con grandes retornos. Vale recordar que la Reserva Federal mantuvo la semana pasada la tasa de referencia de la economía norteamericana en un nivel cercano a cero y admitió que espera dejarla ahí por "un tiempo prolongado". Impacto La renovada tendencia bajista del dólar quedó bien reflejada en el máximo de US$ 1,502 al que llegó a venderse ayer el euro (aunque cerró a US$ 1,4982, con un alza de 0,9%), en una jornada en la que además cedió posiciones frente a la libra esterlina (-1,1%) y el yen (-0,1%), y casi todas las monedas emergentes como el dólar australiano (-0,75%) y el real brasileño (-0,995). Con el dólar en baja se valorizan todos las commodities , como se comprobó ayer en las mejoras del 2,6% del petróleo (aunque parte de la carestía se debió al impacto que el huracán Ida puede tener sobre la región petrolera del Golfo de México), el 0,7% en el oro (marcó un nuevo tope histórico de US$ 1106,75 la onza troy en Londres) y los granos (subieron 5% el maíz, 4,6% el trigo y 1,7% la soja en Chicago), consolidando una tendencia que se hace visible en el aumento del 4,4% que mostró en octubre el índice de precios de materias primas que elabora el BCRA, "principalmente por las subas en las cotizaciones del sector agrícola y del crudo". Los analistas creen que este cuadro de situación actúa como una virtual garantía para el buen momento de los mercados. "En la medida en que el dólar esté tan débil contra el resto de las monedas el auge continuará. Basta con observar cómo los malos datos del empleo estadounidense (se perdieron 190.000 puestos en octubre y el desempleo llegó al 10,2%, un máximo en 26 años y medio) fueron rápidamente olvidados por los inversores tras las declaraciones del G-20", dijo a Reuters Dionisio Corneille, de la sociedad de bolsa homónima. |