Por DOLORES AYERRA y LEANDRO GABIN - El Banco Central (BCRA) está estudiando flexibilizar los créditos en dólares, ampliando el espectro de tomadores. En concreto, en Reconquista 266 tienen en carpeta un proyecto que apunta a extender estas líneas a aquellas compañías que aún sin percibir ingresos en moneda dura, como estipula la ley para ser aptos a estos préstamos, están relacionadas con la actividad exportadora y comercializan productos que cotizan en dólares. En esta línea, desde el Central adelantaron a El Cronista que “se están analizando casos en los que entrarían empresas proveedoras de firmas del sector exportador”, pero se cuidaron de remarcar que “si bien se trata de empresas cuyos balances están en pesos, son casos puntuales porque el pilar de descalce de monedas es inamovible”.
La insistencia de la entidad de Martín Redrado en este último punto tiene asidero en preservar la medida que se tomó después de la crisis de 2001. En el 2002, el Gobierno de Eduardo Duhalde decretó que los bancos sólo pueden prestar dólares a aquellas compañías que perciban sus ingresos en la misma moneda. Es decir, que estas líneas quedaron sujetas únicamente a la prefinanciación de exportaciones. La disposición oficial se tomó en aquel entonces para que no haya descalce de monedas, que en última instancia fue lo que terminó desencadenando la peor crisis financiera que vivió la Argentina.
Sin embargo, este año el excedente de divisas acumulado en los bancos fue abrumador. Hasta septiembre de 2009, la dolarización de carteras del sector privado experimentó un fenomenal incremento. Así y todo, según cifras oficiales, sólo se presta la mitad de los depósitos colocados en las entidades. En este sentido, la idea oficial apunta a dinamizar el mercado de préstamos en dólares que sigue sin repuntar. En rigor, de cada u$s 2 que recibe el sistema financiero en depósitos privados, sólo u$s 1 va al crédito. A su vez, estos préstamos caen 11% en lo que va del año alcanzando los u$s 5.200 millones –aunque el último mes creció levemente–. Por el contrario, el total de depósitos trepa a u$s 10.100 millones, con un alza del 26%, sumando más de u$s 2.000 millones en lo que va del 2009. De esta manera, los bancos tienen inmovilizados en las bóvedas del Central en forma de encajes unos u$s 7.000 millones, mientras doce meses atrás la cifra apenas llegaba a u$s 4.000 millones. Los encajes están contabilizados en el total de las reservas, y el salto que experimentaron permitió que la caída del nivel de reservas por la venta de dólares en el mercado haya sido menor.
Pero en el sistema financiero admiten que la merma de los préstamos en dólares responde a un derrumbe en las exportaciones y consecuente menor nivel de actividad comercial. De hecho, las tasas para prefinanciar por hasta u$s 500.000 hasta 180 días llegó a menos del 5% anual en dólares y sin embargo la demanda no apareció. Ahora bien, en los bancos hay un halo de optimismo. Y es que esperan que el crédito en dólares crezca el año que viene en gran medida porque especulan con que la cosecha 2009-2010 será mejor e impulsará las exportaciones. “Hoy es muy conveniente endeudarse en dólares, las tasas no podrían estar más bajas y las condiciones son flexibles”, decían desde una entidad líder.
La idea del BCRA de flexibilizar la normativa viene también a contrarrestar el Plan de la Secretaría de Finanzas. Hace unos meses había trascendido el dato sobre una posible colocación de un bono en dólares entre los bancos utilizando parte del excedente que tienen depositados en el Central. De hecho, algunas entidades llegaron a plantearle al titular Hernán Lorenzino esta posibilidad ya que el encaje no les reditúa nada, al no pagar tasa de interés.
|