Como contrapartida de la “desdolarización” de carteras que se registra desde septiembre, los depósitos en pesos van ganando cada vez más protagonismo en los bancos. La persistente estabilidad del dólar–haces tres meses anclado entre $ 3,82 y $ 3,84– vuelve más atractivas las inversiones en pesos, incluso con tasas que han ido descendiendo en las últimas semanas. Según los últimos datos del Banco Central (BCRA), los plazos fijo en pesos del sector privado alcanzaron en la primera semana de noviembre, los niveles que registrara hace un año y que ya rozan los $ 64.000 millones. En octubre, subieron un 5% y sumando los primeros días de noviembre se ubicaron en los $ 63.979 millones. La última vez que el sistema financiero registró ese monto, fue en octubre del año 2008.
Ahora bien, este crecimiento se da incluso en un momento en el que las tasas de interés se encuentran en el nivel más bajo en 18 meses. Las entidades redujeron el último mes en 150 puntos básicos los rendimientos que pagan a individuos por los plazos fijos, hasta llevarlos al 10% a 30 días, nivel que no se veía desde mayo del año pasado. La tasa Badlar de los bancos privados (la que se paga a 30 días para depósitos mayoristas) descendió 100 puntos básicos en los últimos 25 días y perforó el piso del 11% por primera vez en un año y medio.
Estas tasas no le ganan ni siquiera a la inflación estimada por los privados en 15% anual. Pero la jugada de algunos inversores es la del arbitraje. El inversor vende sus dólares en una casa de cambio y coloca los pesos en un plazo fijo a 30 días, que rinde al 11%. Pasado el vencimiento, compra con lo obtenido un contrato de dólar a futuro. Éste, dependiendo el plazo, le retribuirá una tasa de entre el 3% y el 8%. Como resultado, su inversión inicial (en en moneda dura) le habrá dado una ganancia de entre el 5% y el 10% (en dólares).
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