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por Sebastián Campanario - Olvídense de los índices de la Universidad de Tucumán, de los despachos de cemento, del comportamiento de las importaciones y de las encuestas de expectativas a seis meses. El "verdadero indicador líder" -que anticipa el ciclo económico- es la venta de calzoncillos y ya dio su veredicto para 2010: el aumento de la demanda de slips y boxers augura un rebote.
El indicador insólito saltó a la fama meses atrás, cuando Alan Greenspan, un ex presidente de la Reserva Federal de los EE.UU. ya mucho más relajado para hablar fuera de su función anterior, comentó divertido que la serie que miraba para saber si la economía había salido de la recesión o no era la compra de ropa interior masculina: su recambio es el primer item que se relega en épocas de incertidumbre, y el primero que reacciona ante la inminencia de un auge.
"Desde agosto vemos una recuperación en las ventas, que se va acentuando mes a mes", explicó a Clarín Gerardo Mociulsky, presidente de Eyelit. Con cuatro millones de prendas íntimas vendidas al año, Eyelit lidera este segmento. Mociulsky coincide con Greenspan: "Al contrario que la ropa interior femenina, que tiene un componente marcario mucho mayor y por lo tanto promueve decisiones de consumo más emocionales, las de los calzoncillos son compras más racionales, y por lo tanto más influídas por el ciclo económico".
Las relación entre la ropa y los vaivenes de la economía no es nueva. En 1926, el economista George Taylor acuñó el concepto de "Hemline Index" ("Indice de largo de la falda"), en el que se sostenía que esta variable se comportaba en forma inversamente proporcional al movimiento de las acciones: polleras por debajo de las rodillas en la depresión de los treintas, surgimiento de las minifaldas en los dorados sesentas.
Con posterioridad aparecieron otros anticipadores de ciclo tan o más estrambóticos. En Japón, economistas descubrieron que el largo del pelo de las mujeres tiene una elasticidad-PBI que se mantiene relativamente constante en el tiempo: las cabelleras crecen junto con la actividad económica. En los Estados Unidos hay académicos que desarrollaron el "Hot Waitress Model": en tiempos malos, las mujeres lindas son más propensas a aceptar trabajos de mozas en bares y restoranes (hay economistas especializados en "belleza", con indicadores que se pretenden objetivos: los mercados con escala, como EE.UU, dan para todo).
En períodos de reactivación, cuenta Mociulsky, de Eyelit, los hombres compran entre 3 y 4 calzoncillos al año, para renovar un stock de unas 12 prendas íntimas que, en promedio, mantienen en sus placares. En épocas de vacas flacas, la tasa cae y, como dice el cómico Jerry Seinfeld, los calzoncillos se usan hasta que prácticamente se evaporan en el aire.
Así que empresas y suplementos de economía, ya están advertidos: nada de mesas redondas con Arriazu, Broda y Bein para fin de año. Consultar a Eyelit, Ritmo, Caro Uomo, y a otra cosa.
¿Slip o boxer?
3,4
Calzoncillos por hombre se están vendiendo en EE.UU, en el anualizado. Para salir de la recesión se necesitaban 2,3.