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Gustavo Bazzan - Con la suspensión de la llamada "ley cerrojo", el proceso de reapertura del canje para rescatar deuda en default entró en cuenta regresiva. Pero al mismo tiempo recrudecen las críticas sobre la composición y la "excesiva generosidad" de la oferta que se les haría a los bonistas.
Si bien el Gobierno no dio ninguna información oficial sobre qué les propondrá a los "holdouts" -tan es así que el Congreso dio luz verde a la reapertura del canje sin tener claro si la oferta será peor a la del 2005-, los analistas realizaron sus evaluaciones, en base a lo que trascendió hasta ahora.
En casi todos los casos consultados por Clarín se concluyó que hay un exceso de generosidad, más allá de que algunos consideran que la operación permitirá acercar a la Argentina a los mercados de capitales.
Las objeciones apuntan, como observó Clarín en su edición de ayer, a que los bonistas que acepten la oferta recibirán el "cupón PBI" y, además, un bono por los pagos que acumularon esos cupones entre 2006 y 2009.
"Se vuelve a cometer el error de dar cupones PBI. Los cupones fueron un "negocio redondo" para los inversores, pero el costo fiscal para el país fue alto y se fue duplicando año tras año" señaló el consultor Miguel Broda, quien subraya el elevado y creciente esfuerzo para el Tesoro que están generando esos cupones, que desde que fueron emitidos obligaron al Tesoro a pagar a los inversores más de 4.000 millones de dólares, incluyendo el próximo pago a realizarse el 15 de diciembre.
Otro experto en renegociaciones de deuda, Daniel Marx admitió que puede ser cuestionable incluir en la oferta los pagos acumulados por los cupones PBI, pero recomendó observar la oferta en su conjunto y no por cada uno de sus componentes. "La propuesta puede ser igual a la de 2005, pero su valor puede ser mayor porque el mercado le aplica una tasa de descuento menor, y así le sube el precio".
Los cuestionamientos a entregar los pagos acumulados (así sea con un bono, es decir no al contado) apuntan a que la idea con la que fueron diseñados los cupones PBI era asociar a los bonistas con la marcha de la economía argentina, con el riesgo cierto que ello implicaba en 2005. Ahora, sin correr ese riesgo, los holdouts que entren al canje también van a recibir ese beneficio.
El diputado Claudio Lozano, que votó en contra de la suspensión de la ley cerrojo cuando el proyecto se votó en la Cámara baja, criticó así la propuesta. "Se intenta reconocerles los intereses vencidos del Discount y los pagos del cupón PBI, retrotrayendo la decisión al 2004, y premiando el no haber corrido el riesgo en aquél momento. Además, la emisión de un bono al 2016 a tasas monstruosas hace que, aún en las condiciones de mercado actuales, recuperen en cash esos intereses vencidos".
Otro ex secretario de Finanzas, Miguel Kiguel, consideró que el cupón y sobre todo los pagos "son un regalo", pero aceptó que, de alguna manera, el fin justifica los medios. "La prioridad del Gobierno es lograr el mayor porcentaje de adherentes, así que no parece incorrecto hacer una oferta generosa que permita regularizar la mayor porción posible de deuda".