Por LEANDRO GABIN - Empieza la cuenta regresiva para que formalmente se lance la oferta a los acreedores. En los bancos de Wall Street creen que la propuesta será lo suficientemente atractiva para lograr un alto grado de adhesión. Saben, como también el ministro Amado Boudou, que despejar el default con estos bonistas permitirá el año próximo salir a buscar financiamiento. Algo que –estiman en el mercado– será necesario. Si bien no se conoce oficialmente el valor de la oferta, se cree que rondará los u$s 47-50 por cada u$s 100 adeudados originalmente. “Creemos que los términos de la nueva oferta será anunciada a fines de noviembre o a inicios de diciembre. De todas formas, pensamos que la propuesta no será sustancialmente peor que la de 2005”, dijo Carola Sandy, analista de Credit Suisse.
La percepción del universo financiero es que los inversores tendrán el suficiente estímulo para aceptar la operación. Esto se reflejó en la suba de los bonos que el miércoles –al suspenderse la “Ley Cerrojo”– tuvieron un fuerte rally. Ayer, por caso, se vio una toma de ganancias en la plaza de títulos públicos con una reducción de volumen. Algo que podría interpretarse como una pausa en las subas y no un cambio de tendencia.
Pablo Goldberg, el jefe de estrategia de renta fija para América Latina de HSBC, sostiene que “la reapertura del canje acercará al país a los mercados voluntarios de deuda”. “La operación con los holdouts podría ser anunciada en cualquier momento y tendría un valor cercano a los u$s 46. Si esos valores son confirmados, anticipamos un exitoso nivel de aceptación, manteniendo el optimismo con los bonos argentinos”, dice HSBC. Adelantándose a un resultado positivo para la transacción, es que el banco ya salió a recomendar el Boden 2015 porque “luce atractivo en la curva de títulos en dólares”. Además, es uno de los que más tasa paga entre los emitidos en moneda dura.
Viento a favor
Otro de los bancos que rápidamente salió a hablar del canje fue JPMorgan. Bajo la firma de Vladimir Werning, la entidad dice en un informe que por “los precios actuales de los bonos, hay margen para que se realicen ajustes a la oferta sin que perjudiquen las expectativas a una participación elevada”. Según los cálculos del JPMorgan –que tiene valuada la oferta en u$s 53 en términos de valor presente neto–, si el Gobierno no incluyera el cupón PBI, el paquete tendría un precio de u$s 48. Es más, en uno de los peores escenarios donde la quita –en lugar de 66,3% como estima la mayoría– fuera de 69%, la oferta tendría una precio de u$s 43. En ambos casos, tendría el guiño del mercado. Werning cree que si el Gobierno valida una operación en torno a los u$s 45, la aceptación será alta y limitará el riesgo a una ola de venta de bonos argentinos post operación (que se produciría por haberse frustrado las expectativas de los inversores). La clave, según JPMorgan, es que el spread de riesgo país de Argentina se achique luego de la reestructuración para que los inversores crean que el país puede volver a los mercados de deuda en 2010.
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