Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Esos “brotes verdes” que empezaron a ver los bancos en las líneas para individuos a partir de la mejora en el consumo y las promesas de recuperación aún tardan en aparecer para las compañías que suelen fondearse a través del sistema. Los banqueros del sector admiten que la demanda de líneas para empresas sigue notablemente baja, a pesar de que en los últimos meses redujeron fuertemente las tasas para este segmento, y que lo único que hoy ven crecer en éstas es la irregularidad en el financiamiento ya otorgado.
En momentos en que empiezan a festejar el estancamiento de la mora en los individuos, los sectores productivos siguen viendo crecer sus niveles de irregularidad a un máximo de los últimos años. El tercer trimestre sorprendió con un avance del 13% en la cartera irregular del agro, respecto del trimestre anterior, y del 8,3% en la de la industria, según se ve en las cifras que mide el Banco Central por sector económico, y que están actualizadas hasta el 30 de septiembre. En ese tiempo, sin embargo, las personas físicas (monotributistas) y los servicios redujeron esos ratios en un 24% y 3,5%, respectivamente.
“La mora está un poco más alta, aunque los valores son controlables. Siempre algunos se te pueden caer, pero no es preocupante, porque en el banco tenemos políticas de riesgo severas”, tranquilizó un gerente de banca empresas. En la industria, los compromisos que no fueron saldados en ese lapso ya representan el 5,2% del total, frente al 3,6% del año pasado; y en el agro, el 5,1%, cuando era de 3,7% en 2008.
Los datos surgen de calcular la diferencia entre el total de los créditos del sistema y los que están en situación normal, según el relevamiento de préstamos por actividades del BCRA. Suelen ser mayores a los que publica esa misma entidad en el informe sobre bancos, porque reflejan la proporción del financiamiento que tiene al menos 30 días de atraso: desde la “situación 2”, considerada “con seguimiento especial y riesgo bajo”, hasta la “situación 6”, que es “irrecuperable por disposición técnica”.
El agro es, por lejos, el sector de la economía que vio más complicada su situación financiera en el último tiempo pero, a la vez, el que muestra mejores perspectivas de recuperación, por la suba que se espera en sus precios. “La verdad es que fue un año horrible, por la sequía fortísima, la caída en los precios de las materias primas y el arrastre de la cosecha anterior. La gente del campo está cortando clavos: se liquidó el capital circulante, y algunos tuvieron que tomar créditos para sembrar, y ahora no llueve. La mora debería tender a aumentar, tanto bancaria como comercial”, explicó el analista de la consultora agropecuaria Icasa/Mora y Araujo, Diego White.
Para el gerente del departamento agropecuario del Santander, Pablo Bullrich, “el campo tenía valores muy bajos de mora en años anteriores, y este año se puso a la par del resto de los sectores por el efecto de la sequía. No son niveles que nos preocupen, pero eso no significa que no la estemos cuidando. Se apunta más a crecer en la cartera de préstamos”. Esto porque, en el resto de los sectores, la mora empezó a estancarse, y hasta a bajar, por la recuperación en el tamaño de la cartera de préstamos. Y al aumentar el volumen total, cayó el ratio de los préstamos en situación irregular. “Si tu mora es del 7% y generaste un 10% de cartera, la proporción baja”, resumió un ejecutivo.
En la industria, la situación fue similar, y especialmente durante el primer semestre del año. “Es claro que fue uno de los sectores más afectados: muchas de las compañías industriales vieron cortada su cadena de pagos. Los ajustes de stocks fueron muy fuertes, sobre todo, en la metalmecánica. Volver a la normalización financiera va necesitar un par de meses”, explicó el economista Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb. |