Nadie espera mucho del dólar por estos días. Estacionado en torno a 1,50 por euro, la mayoría cree que va encaminado a quebrar su mínimo histórico de 1,60 de julio de 2008, fatalmente acorralado en una economía a la que hubo que insuflarle vida con estímulo intravenoso en dosis masivas. Los bancos hacen fila para revisar a la baja sus previsiones. JPMorgan cambió ayer su pronóstico para 2010 y hoy espera un nivel de 1,62 para el segundo trimestre. De ser así, nunca antes el dólar habría caído tan bajo.
En el Deutsche, sin embargo, tienen una teoría interesante. Aseguran que aún cuando los astros todavía no estén alineados para el final de este ciclo de debilidad, el dólar pronto alcanzaría un nivel de subvaluación del 30% (1,55 por euro), lo que históricamente señala que un repunte de al menos 10% está en puerta.
Cuestión de ciclos
El dólar tiene sus ciclos. Por lo general duran en promedio unos siete años pero el declive actual ya lleva casi nueve. ¿Puede cambiar algo en el 2010? Los dos últimos ciclos de suba del dólar (1980-1985 y 1995-2000) tuvieron al menos tres elementos en común. Por un lado, tasas altas y en alza. Por otro, algún tipo de shock del lado de la demanda que permitió elevar el crecimiento, junto con importantes flujos de capitales hacia los EE.UU. en momentos en que la cuenta corriente navegaba aguas tranquilas. Por último, en los dos casos el dólar estaba muy subvaluado.
“¿Dónde estamos parados hoy?”, se pregunta Bilal Hafeez, jefe global de estrategia cambiaria del Deutsche. “El dólar está subvaluado, la cuenta corriente se ha estrechado, pero las tasas permanecen bajas y los capitales se están moviendo hacia los emergentes más que hacia EE.UU.”. La conclusión: todavía no parecen estar dadas las condiciones para un cambio de tendencia. “Lo que sí resulta más claro es que el dólar tiende a rebotar con fuerza después de alcanzar extremos de valuación, incluso si esos rebotes no siempre persisten para convertirse en una tendencia multianual. Desde 1973, el euro típicamente ha caído al menos 10% en el año posterior a que el dólar quiebra el umbral de 30% de subvaluación”. De ahí que Hafeez vea al dólar debilitarse aún hasta 1,55 por euro para fines de este año pero levantar cabeza hasta 1,40 para cuando termine el 2010.
El pulso de la Fed
El gran catalizador de un cambio de escenario para el dólar será el comienzo de la suba de tasas en EE.UU. Pero la experiencia reciente (1994, 1999 y 2004) indica que el dólar tiende a fortalecerse a medida que se acerca la primera suba, para desinflarse poco después cuando las alzas se materilizan. De ahí que el rally no llegaría demasiado lejos en 2010. Teniendo en cuenta que hoy el mercado anticipa un incremento en el costo del dinero tan pronto como en el segundo trimestre del año que viene, el rally bien podría darse en la primera mitad del año como parte de este “efecto anticipación” pero quedarse pronto sin aire. “Además, el dólar no tiende a ganar tracción hasta que el nivel de tasas en EE.UU. supera al de Europa, algo que sería raro durante el 2010”, apunta Hafeez.
Claro que una cosa son las expectativas del mercado y otra lo que los analistas creen que realmente ocurrirá. John Calverley, economista jefe para Norteamérica del Standard Chartered, cree de hecho que la Fed esperará hasta el tercer trimestre del 2011 para actuar. “Esto puede parecer muy lejos, pero significaría que la tasa permaneció baja por ocho trimestres luego del final de la recesión, comparado con 13 trimestres a comienzos de los noventa y 14 después de la última recesión”, apunta el analista.
En todo caso, el panorama para el dólar todavía es muy incierto. ¿Más cerca de 1,60 o de 1,40? Nadie lo sabe. Pero quizás no convenga darlo por muerto todavía. Laura García. Editora de Finanzas
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