Por DOLORES AYERRA - La brutal apreciación de la moneda de Brasil está lejos de encontrar su techo, aseguran muchos analistas. Por lo pronto, ayer el real volvió a subir frente al dólar un 0,51%, ubicándose en 1,726 unidades. La tendencia complica al Gobierno de Lula en varios frentes. Y mientras la preocupación en el gabinete crece, la salida a este problema, que genera un encarecimiento a las exportaciones y perjudica a las empresas locales, también se complica.
El tipo de cambio en el país vecino acumula una poderosa suba de 33% en lo que va del 2009. Según Goldman Sachs, es hoy la moneda más sobrevaluada del mundo. Para colmo, los pronósticos de los que más saben no han cambiado la tendencia para el año que está por comenzar. Por el contrario, la profundizaron. JPMorgan, por caso, señaló ayer en un informe que prevé que el real se elevará a 1,60 por dólar en junio de 2010 debido a que estiman “una persistente debilidad de la moneda de EE.UU. y un aumento de los precios de los productos básicos”. El banco estadounidense había previsto anteriormente que el valor del real sería de 1,70 para esa fecha y pronostica 1,75 a finales de 2010, en comparación con una estimación anterior de 1,80.
Medidas y encrucijada
Con elecciones presidenciales en octubre de 2010, resulta poco probable que el Gobierno cierre el grifo de la expansión fiscal y se estima que el grueso del esfuerzo recaerá en el presidente del banco central, Henrique Meirelles, que para poder cumplir con las metas de inflación, enfrentará una fuerte presión para volver a elevar las tasas de interés. El problema es que esto terminará encareciendo aún más a la moneda y conspirando contra los propios objetivos oficiales. Hoy se espera que el costo del dinero, actualmente en 8,75%, culmine el 2010 en niveles cercanos al 11%.
Hace poco más de un mes, el Ministerio de Hacienda adoptó un impuesto de 2% sobre la entrada de capital para acciones e instrumentos de renta fija, extendido posteriormente para operaciones con recibos de acciones brasileñas negociados en el exterior. Las medidas estaban dirigidas a suavizar al suba del real. Si bien los analistas dicen que aún es temprano para evaluar su eficacia, la mayoría cree que es probable que sean necesarias medidas adicionales.
Esto se debe básicamente a la inconsistencia en las políticas públicas. “La incompatibilidad cada vez mayor en las políticas brasileñas puede ampliar las presiones de apreciación, en particular, la combinación de la expansión fiscal (especialmente a través del gasto corriente), el crédito y las políticas de ingresos”, señaló un reciente informe de Morgan Stanley. “Sólo en el mes de octubre los flujos netos alcanzaron u$s 17.600 millones, muy por encima de los u$s 6.000 y u$s 8.000 millones de los meses previos. Esta presión se refleja en la constante apreciación del real y la aceleración de la acumulación de reservas”, explicaron analistas de Golman Sachs en otro informe difundido ayer.
En el país vecino también advierten la disyuntiva. En recientes declaraciones a El Cronista, el director de Desarrollo de Negocios del BMFBovespa, Paulo de Sousa Oliveira, explicó que “lo que se debe lograr es un equilibrio en el flujo de fondos y elegir qué política defender. Si el impuesto aumenta a 10% por ejemplo, lo que se logrará es una ruptura de confianza con los inversores. Ése es un camino muy peligroso”. El ejecutivo destacó que “la clave pasa por lograr un equilibrio para que el capital pueda salir y entrar libremente”. En esta dirección, admitió que no esperan otro impuesto a la entrada de fondos y que la Bolsa de San Pablo presentó muchas propuestas al gobierno nacional que ya están bajo análisis. Ayer, por lo pronto, el gobierno salió a desmentir próximas medidas en el corto plazo. |