El pronóstico para los inversores era apáticamente benigno: jornada chata con pocas novedades y operaciones por la inactividad en Wall Street era lo que se esperaba. Pero la lógica se hizo trizas apenas se supo que los coletazos de la crisis subprime , aunque más esporádicos, no han desaparecido. Se lo recordó a los inversores el gobierno de Dubai, uno de los siete emiratos que integran Arabia (y símbolo de poderío petrolero), al pedir una moratoria por seis meses para la deuda de su holding Dubai World, el encargado de desarrollar algunos de los proyectos inmobiliarios más extravagantes y costosos del mundo. Dos horas después de anunciar que obtuvo US$ 5000 millones de dos bancos de Abu Dhabi (lo que no hace más que dejar a esas entidades bajo presión), el Ministerio de Finanzas de Dubai solicitó una moratoria para el holding y su división inmobiliaria Nakheel, que tiene que pagar otros US$ 4000 millones de un bono el 14 de diciembre. El impacto del default árabe se agravó aquí por la inquietud con que los inversores locales evalúan la expansión del gasto y la pérdida de solidez fiscal de la Nación. De allí que no extrañó que el Merval se desbarrancara 4,7% (a 2148 puntos), con retrocesos más fuertes entre los bancos, y los bonos más negociados perdieran 3% en promedio, en una rueda que le recordó al mercado que dar por terminada la crisis puede ser muy arriesgado. Javier Blanco
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- Son las acciones que ayer cerraron con pérdidas, sobre las 66 que marcaron precio. No ocurría desde los peores días de la crisis.
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