Néstor Kirchner resucitó la idea de impulsar una reforma del sistema financiero (otra "ley de la dictadura", como le gusta decir al oficialismo cuando busca modificar una ley que no es de su agrado). El ex presidente y diputado electo lo mencionó el míercoles ante un nutrido grupo de militantes kirchneristas y ayer sus intenciones empezaron a cosechar apoyos y críticas.
El diputado electo Carlos Heller es el impulsor original de la reforma -usó el tema como principal argumento de campaña en las últimas elecciones- reiteró que será el primer proyecto que presentará en el Congreso cuando arranquen las sesiones ordinarias en marzo de 2011. "Los servicios financieros deben ser considerados un servicio público, hacer eje en el consumidor y poner a los bancos al servicio de la gente, y no al revés", dijo el hoy presidente del Banco Credicoop.
Enseguida salió a replicarle el ex ministro de Economía Roque Fernández. "Tengo miedo que esta reforma se convierta en una ley como la que barrió con las AFJP, que generó un fuerte impacto negativo en el mercado y disparó la confianza de los ahorristas.
El kirchnerismo coqueteó con la reforma al sistema financiero hacia mediados de año pero, sorpresivamente, el propio Kirchner desactivó la iniciativa, que parecía dormida hasta que la relanzó el miércoles. "Creo que estamos en condiciones de dar una discusión creativa y racional porque se necesita una estructuración diferente para que la Argentina pueda seguir creciendo", dijo Kirchner.
La queja del Gobierno (que algunos funcionarios hacen extensiva al titular del Banco Central, Martín Redrado) es que los bancos atesoran muchos depósitos pero son reacios a motorizar el crédito a la producción y, a lo sumo, lo concentran en la financiación de personas.
Los banqueros admiten que se podrían hacer cambios, pero sostienen que si el crédito no fluye con el volumen que le gustaría al Gobierno es porque la incertidumbre que genera la política (y también el modelo económico) no ayudan precisamente a generar un buen clima de negocios. w