La presidente Cristina de Kirchner tiene frenado hace dos semanas un decreto clave para darle inicio al canje de deuda. Se trata de una resolución que autoriza al Ministerio de Economía a emitir nuevos bonos Discount por unos u$s 7.000 millones, que se utilizarán para reemplazar a los actuales títulos en default y la promulgación de la ley que suspende el «cerrojo».
Mientras desde la Casa Rosada continúen aplazando esta firma, el Ministerio de Economía se ve impedido de presentar ante la SEC, el organismo de control bursátil norteamericano, la propuesta formal para lanzar la oferta a los bonistas.
El ministro de Economía, Amado Boudou, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y los tres bancos asesores (Barclays, Citi y Deutsche) terminaron de consensuar a principios de noviembre las características de la transacción. Esa oferta fue elevada a la Presidente, pero desde entonces quedó bajo estudio del Poder Ejecutivo.
Las demoras de Cristina para firmar el decreto que autorice un incremento de deuda tiene tres explicaciones posibles:· Una de ellas es que se trata de una simple demora administrativa y que en los próximos días el Gobierno dará finalmente la autorización para emitir los nuevos bonos. · Otra posibilidad es que la propuesta final no haya convencido al Poder Ejecutivo y que por lo tanto se pedirán cambios para que no resulte tan beneficiosa para los acreedores. · La otra alternativa, aunque parece altamente improbable, es que el Gobierno finalmente haya desistido de realizar la transacción.
La especulación por estas horas en el Ministerio de Economía es que en realidad el que está detrás de esta dilación es el propio Néstor Kirchner. Es el ex presidente quien quiere marcar los tiempos de la operación en vez de los bancos asesores o el propio Boudou. Sólo cuando él lo considere y en los términos que defina se hará finalmente la operación.
La incógnita es si la oferta queda como está o sufrirá cambios. En ese sentido, lo más probable es que sufra modificaciones para que no resulte tan conveniente para los bonistas que no entraron en la transacción. Actualmente, la oferta tiene un valor de u$s 53, pero el objetivo sería bajarla hasta un nivel cercano a u$s 47 ó u$s 48.
El único componente que hoy puede disminuir el valor de la propuesta es el cupón PBI. La oferta diseñada por los bancos y aceptada por Boudou es no sólo entregar la unidad vinculada al PBI, sino también reconocer los pagos de los últimos tres años. Claro que ese pago no se realizará en efectivo sino con la entrega de un nuevo bono, a siete años para los inversores mayoristas y a tres años para los minoristas.
No son pocos los analistas y funcionarios del Gobierno que consideran que se trata de una concesión innecesaria. Sería, por otra parte, la variable de ajuste que le queda a Kirchner para presentar políticamente una reducción en los términos del canje y no aparecer «sometido» a los designios de los grandes inversores o de los bancos asesores en la transacción. El razonamiento es que aún con una oferta no tan favorable, los grandes fondos de inversión que ya comprometieron unos u$s 10.000 millones, igual participarán.
Una vez que la propuesta se presente en la SEC, habría que esperar unos treinta días para que la oferta se ponga en marcha. Esto significa que a esta altura resulta casi imposible arrancar la operación antes de fin de año, considerando además los feriados de diciembre. Con suerte, por lo tanto, recién en enero podrá arrancar el proceso y todo quedaría definido antes de que se termine el primer trimestre del año próximo. |