Por NATALIA DONATO (El cronista) - Mejorar la integración regional y eliminar las asimetrías comerciales volvió a ser eje del discurso que la presidenta Cristina Fernández dio a propósito de la visita del mandatario venezolano, Hugo Chávez. “Los socios tienen que crecer para poder hacer cada vez más y mejores negocios. No creo en los lugares donde florece uno solo y el otro solamente sobrevive; los desarrollos deben ser armónicos”, disparó la jefa de Estado, durante un acto realizado ayer a la mañana en la Casa Rosada, en el que se firmaron 14 acuerdos económicos entre la Argentina y Venezuela. “La cooperación no puede hacerse sobre la base de pensar al otro como un cliente”, añadió.
Pese a la firmeza de estas declaraciones, destinadas fundamentalmente a Brasil, y ante la molestia que generan en el vecino país los estrictos controles a las importaciones aplicados por la gestión Fernández, el Ministerio de Industria está comenzando a enviar señales de distención en la materia. Y un claro ejemplo quedó ayer de manifiesto, cuando de la reunión de la comisión bilateral de seguimiento del comercio, realizada en San Pablo, surgió como resultado el compromiso de ambos países de ir reduciendo las licencias no automáticas progresivamente, tal como pretendía el gobierno de Lula da Silva.
De acuerdo con un comunicado conjunto, “en el curso de la reunión, la Comisión decidió iniciar el análisis sobre la posibilidad de reducir el número de productos sujetos a Licencias No Automáticas de ambos países” y también coincidieron en la necesidad de eliminar las medidas antidumping, en busca de avanzar en acuerdos entre las partes.
Varios sectores privados habían advertido esta posibilidad debido a la recuperación del consumo y el riesgo de que en algunos casos se produzca escasez y ello derive en incrementos de precios. Tanto es así que los importadores de neumáticos y la Asociación de Fabricantes de Autos (Adefa) alertaron a la ministra de Industria, Débora Giorgi, sobre la falta de producto y, consecuentemente, la imposibilidad de terminar los vehículos.
Por otra parte, fuentes del sector de bienes de capital dijeron que en su caso las licencias “ya no tienen demasiado sentido”. “Al no ser un bien estacional, una vez que se arma la rueda, las licencias empiezan a salir”, dijo un empresario de la industria. Ello no ocurre, por ejemplo, con los sectores textil o de calzado, ya que una demora de 90 días en la aprobación de este permiso imposibilita la venta porque se trata de producción de temporada y moda.
Durante la reunión entre el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y el viceministro de Desarrollo, Iván Ramalho, “se verificó la agilización en los trámites de aprobación de las licencias”, dice el comunicado.
Además, la Argentina insistió en el planteo para que Brasil avise previamente antes de frenar las importaciones de productos perecederos y que piense en el ciclo productivo de la mercadería. También le pidió a su socio comercial que tenga en cuenta al país para las compras gubernamentales para realizar la infraestructura del Mundial y los Juegos Olímpicos. Perfeccionar los acuerdos entre privados fue otro punto en el que coincidieron los países. Al respecto, la Cámara del Calzado argentina y Abicalcados coincidieron en que el acuerdo firmado para el período 2009/2010 marcha de manera “excelente” y siguen trabajando para “combatir el comercio desleal” de los países asiáticos, admitió el titular de la CIC, Alberto Sellaro.
El encuentro de Bianchi y Ramalho fue preparatorio de la cumbre ministerial que mantendrán en enero Giorgi y su par de Brasil, Miguel Jorge, tal como fue acordado entre Cristina y Lula en el encuentro bilateral de mediados de noviembre. |