Un día después de que equipos técnicos de la Argentina y Brasil acordaran en San Pablo disminuir progresivamente el número de productos sujetos a Licencias No Automáticas de ambos países, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, reconoció la existencia de “desentendimientos comerciales” con el gobierno de Cristina Kirchner, aunque luego puso paños fríos a sus declaraciones.
“Sólo existe un problema comercial cuando hay una relación intensa. Hay algún desentendimiento con la Argentina, pero es natural y estamos conversando”, afirmó Amorim en una entrevista radial, según la agencia EFE.
De esa manera aludió al mayor foco de las dificultades comerciales entre ambos países, que giran en torno a las trabas a la importación de productos.
El miércoles, durante una visita de Hugo Chávez a la Argentina, Cristina Kirchner sostuvo que “los socios tienen que crecer para poder hacer cada vez más y mejores negocios. No creo en los lugares donde florece uno solo y el otro solamente sobrevive; los desarrollos deben ser armónicos”. Fue un tiro por elevación dirigido al gobierno de Lula da Silva, que también se mostró molesto con respecto a dichos de la primera mandataria en materia comercial.
Al mismo tiempo, sin embargo, equipos técnicos de ambos países comenzaron a enviar señales de distensión. Por caso, en la reunión de la comisión bilateral de seguimiento del comercio, que se realizó el miércoles en San Pablo, surgió el compromiso recíproco de avanzar en la reducción de las licencias no automáticas.
De acuerdo con un comunicado emitido en conjunto por ambas partes, “en el curso de la reunión, la Comisión decidió iniciar el análisis sobre la posibilidad de reducir el número de productos sujetos a Licencias No Automáticas de ambos países” y también coincidieron en la necesidad de eliminar las medidas antidumping, en busca de avanzar en acuerdos entre las partes.
A pesar del “desentendimiento” que denunció, Amorín avanzó en la misma dirección: sostuvo que Brasil tiene una relación ““muy buena” con todos sus vecinos, lo que se ha plasmado en el interés de las empresas brasileñas en invertir en los países de la región. Y agregó que “América latina es hoy como un todo el principal destino de las exportaciones brasileñas, más que la Unión Europea y que Estados Unidos”.
Presión privada
El comienzo de las negociaciones para destrabar las trabajas comerciales entre ambos países surge en un momento en que el sector privado incrementó sus reclamos en esa dirección. La punta de lanza la lleva la industria automotriz, representada en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). Hace tres semanas, sus representantes se reunieron con el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, para pedirle “que se levanten las licencias de importación sobre los neumáticos para que se normalice el sector”. El motivo: por la falta de gomas debido a la recuperación del mercado, corre riesgo la producción de vehículos.
Otros sectores, en cambio, no están de acuerdo. Por caso, la Cámara Argentina de Fabricantes de Acumuladores Eléctricos (CAFAE) sostuvo ayer a través de un comunicado que las licencias no automáticas aplicadas por el Gobierno “son consecuencia del incumplimiento sistemático de los acuerdos por partes de los fabricantes brasileños”. |